Sábado 06 de Octubre de 2012
Hago referencia a mi carta del mes pasado y cumplo en informarles que soy profeta. Claro que, por suerte, no se perdieron vidas ni hubo lesiones, pero por muy poquito. Les cuento: diligentemente, la Municipalidad mandó una cuadrilla (dos hombres, todo el día, para reparar la esquina noreste —tiempo de reparación, 10 horas, desde las 8 a las 18-. La reparación, al día siguiente a las 8 estaba destruida nuevamente, y ahora esta peor que antes porque los ómnibus que vienen por Laprida y doblan por San Luis hallan más simple doblar por arriba de la vereda noreste que mantenerse en la calzada, que ahora es puré de cemento. Por otra parte, el fin de semana pasado sirvió para amenizar la esquina con un ómnibus que se estrelló (sí, se estrelló) contra la ruina de la esquina sureste, con su casa deshabitada y tapialada, destruyendo el tapial de chapa y parte de la mampostería. Pero no se asusten, casualmente no pasaba nadie por la vereda de 60 centímetros, ni inválidos en sillas de ruedas, ni mujeres o niños, ni ancianos que van al consultorio fisioterapéutico situado a 30 metros, y que deben bajar del taxi en esa única esquina "habilitada". Hace unos días, una cuadrilla reparó y recolocó las chapas. La acera, de 60 centímetros, tan rota como antes. Para no ser menos, otro ómnibus arrasó con los resguardos de cemento armado y caños de cinco pulgadas plantados en la esquina suroeste. Ahora, en la esquina en la cual se embarcan pasajeros en siete líneas distintas tampoco hay resguardo vital alguno. Vamos progresando, el caos está cada día mejor, el riesgo también. Esperemos que el iluminado que diseñó esta barrabasada de tránsito, vea su luminosa creación con heridos o muertos y después escuchemos sus declaraciones.
Gisela Klumpp / DNI 4.225.535