Edición Impresa

Ladrones apresados con un botín a partir del GPS de un celular

Los sospechosos habían asaltado un negocio de telefonía y horas después fueron localizados. Tenían 29 aparatos y 5 mil pesos que habían robado.

Viernes 12 de Septiembre de 2014

La resolución del robo a un negocio de celulares fue tan exprés como fue el asalto. El miércoles a la tardecita, tres ladrones habían perpetrado un atraco de manual en un local de Suipacha al 700: una mujer hizo las veces de clienta y cuando el vendedor se dio vuelta para mostrarle un equipo fue reducido por ella y dos cómplices que ingresaron raudamente. Se llevaron 29 celulares, un iPhone, dos netbook, varios puertos USB, auriculares y alrededor de 5 mil pesos.

Pero los ladrones no contaron que el sistema de rastreo por GPS de uno de los móviles estaba activado y así, poco más de dos horas después, la policía pudo detectar que ese equipo estaba en una vivienda de barrio Tablada. Por orden del fiscal David Carizza se allanó el lugar y dos personas fueron detenidas. También se incautó una pistola calibre 9 milímetros con numeración limada.

Plásticos. Desde hace cuatro años, Franco y su esposa tienen un local de venta y reparación de celulares en Suipacha entre Córdoba y Santa Fe. Ayer por la mañana el local estaba cerrado y frente a la puerta del negocio había quedado uno de los precintos plásticos con los que habían maniatado al dueño del local el martes al finalizar la jornada de trabajo.

"Anoche entraron y a él lo ataron con precintos plásticos. Es la segunda vez que los asaltan en cuatro años. La vez anterior la esposa de Franco estaba hablando por celular y cuando entró el ladrón, la persona que estaba del otro lado de la línea hablando con ella escuchó todo y llamó a la policía. Y hace un rato escuché en el noticiero que encontraron todo lo que le robaron", contaba ayer a la mañana una doña de la cuadra sobre lo que había ocurrido el martes a la tarde.

Alrededor de las 19, Franco matizaba con unos mates la espera hasta el cierre de la jornada. En eso estaba cuando al local ingresó una mujer. El no lo sabía pero era "Chena", una mujer de 43 años domiciliada en barrio Tablada que tiene prontuario abierto, según consignaron fuentes relacionadas con la investigación.

Chena dijo querer comprar un celular y cuando Franco se dio vuelta para mostrárselo, escuchó como la mujer le decía que se quedara quieto. Que ya era víctima de un asalto. De inmediato al local entraron dos hermanos: según la acusación eran el concubino de Chena y su hermana de unos 30 años.

Franco no tuvo chances, a empujones lo llevaron al fondo del local y le ataron las manos con precintos plásticos. En un par de minutos el trío barrió con todos los equipos que tuvieron a su alcance, entre ellos el iPhone de Franco, y desaparecieron.

Activado. Franco llamó a la policía y cuando los vigilantes de la comisaría 6ª arribaron a la escena, el comerciante les comentó que el iPhone tenía activado el sistema de rastreo por GPS (ver aparte). Ahí comenzó la caída del trío de ladrones. Con una computadora y las coordenadas que brindaba el GPS del iPhone determinaron que el equipo estaba en inmediaciones de 24 de Septiembre al 100 y la cortada Guerrico.

Mientras los peritos trabajaban en el local, una brigada de la seccional 6ª fue a la zona donde se detectó el aparato y comenzó a hacer el trabajo fino para determinar la vivienda en la que podían estar guarecidos los ladrones. En tiempo real el fiscal David Carizza, de la fiscalía de Flagrancia y Turno, ordenó el allanamiento de la vivienda donde estaba el botín.

En el lugar fueron detenidos Marta Susana "Chena" B. y Oscar Alcides S., su compañero. La otra persona buscada, Marisa, no se encontraba. En dos bolsos fueron hallados los 29 celulares, fundas, baterías, cargadores, auriculares, algunas cámaras digitales, un tablet y una netbook, todos elementos sustraídos del local de Franco.

También hallaron alrededor de 5 mil pesos e incautaron una pistola calibre 9 milímetros con su numeración limada y 13 proyectiles en su cargador. Y otro dato de color: en el interior de un mono de peluche había una caja con 21 proyectiles 9 milímetros.

Los detenidos quedaron acusados de robo calificado y privación de la libertad en una audiencia presidida por el juez Gonzalo López Quintana, quien les dictó prisión preventiva por un mes.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario