La violencia omnipresente
Una gran oportunidad se presenta para intentar resolver los graves problemas que generan en los estadios de fútbol, y fuera de ellos, las llamadas “barras bravas”. Es por todos conocidos...

Jueves 27 de Diciembre de 2012

Una gran oportunidad se presenta para intentar resolver los graves problemas que generan en los estadios de fútbol, y fuera de ellos, las llamadas “barras bravas”. Es por todos conocidos la connivencia entre éstas y las dirigencias de los clubes, además, del apoyo que reciben de algunos dirigentes políticos. Sería imposible imaginar el accionar delictivo de “las barras” si no contaran con el sustento económico que reciben por parte de quienes las apañan. El presidente del club Independiente ha iniciado una lucha frontal contra estas hordas para erradicarlas definitivamente de las canchas de fútbol. Lamentablemente, sólo recibe un apoyo de carácter declamativo de las autoridades de la AFA, de los clubes  y de los organismos de seguridad. Evidentemente, no hay una voluntad política, en el plano de los hechos, para terminar con este flagelo social que ha costado numerosas vidas. Hace muchos años, en Italia, surgió un juez penal que inició un período conocido como “mano pullite” (manos limpias). Consistió en una persecución judicial sin precedentes contra la mafia italiana inserta en los diversos ámbitos de la sociedad. Aquel juez fue una suerte de “intocable” que recibió el apoyo político del gobierno y de la sociedad civil. Su accionar llevó detrás de las rejas a varios “capomafias” imbuidos de un aura de inmunidad. Esta es la oportunidad de apoyar y exigir la misma actitud a las autoridades nacionales, provinciales y deportivas mediante peticiones, movilizaciones o toda medida que respalde la valentía del accionar del presidente del Club  Independiente tendiente a que la Justicia penal de nuestro país dé una respuesta aleccionadora y definitiva. Quizás, estemos ante la presencia del mítico “hilo de Ariadna” que nos lleve a la salida este laberinto.

Alejo Vercesi