Viernes 10 de Enero de 2014
Después de observar muchos hechos de violencia, robos, asesinatos, llevados a cabo por menores de edad, hablamos de 14, 15 años, éstos se incrementan. Los chicos apresados pasan por la comisaría, papelerío, a casa a descansar y por ser menores quedan en libertad. Si a nuestra juventud no le enseñamos... Pero con una salvedad: tenemos que enseñar, pero sin hambre; el chico que tiene la panza vacía nunca aprende. ¿Cómo vamos a enseñar a saber vivir, si el ejemplo familiar es deplorable? Lo lógico sería que enseñáramos a nuestros adolescentes el valor del estudio, el amor a sus semejantes, perdonar, olvidar agravios, rencores, valorar que hay que estudiar, gastar el tiempo en forma útil, compartir con los seres queridos y también enseñando que hay que tener un poco de tiempo para soñar. Lo que enumeré creo que no se puede cumplir con el elemento humano que tenemos, ya que los chicos no han sido contenidos y ahora tenemos los resultados. Si no han tenido buenos ejemplos en el hogar, no han terminado los estudios, muchas veces con la panza vacía y "paco" al alcance de su mano, ¿qué podemos esperar? Una salida para salvar a nuestra juventud podría ser implementar un servicio tipo militar, a todos los menores de 35 años que estén en prisión, cuyas condenas se cumplan "bajo bandera". Algunas familias mandan a sus hijos a liceos militares, donde la educación y el nivel general son muy altos. Con los delincuentes menores de edad, sugiero que el gobierno trate de tener escuelas similares donde los niños estudien, estén bien alimentados, hagan deportes y salgan educados en cuerpo y alma, y su futuro sea ser ciudadanos de primera. Nuestras Fuerzas Armadas están capacitadas para esta tarea; no es fácil, pero es posible. Diariamente vemos robos, asesinatos. Este tipo de situaciones se incrementan y los chicos aprenden en un ambiente de violencia y drogas, sin ningún cambio a la vista. La última que me alarmó fue la noticia del último "divertimento" de los jóvenes norteamericanos. La noticia viene de Nueva York. Jóvenes adolescentes, cuatro o cinco se bajan de un auto, marcan a alguna persona mayor que está distraída, paseando, sin prestar atención, y la rodean. Los individuos se acercan, uno o dos le pegan una trompada, cosa que la víctima caiga sin conocimiento. Todo este episodio de maldad, lo suben a las redes sociales. La policía americana cree que estos hechos no son aislados y que este tipo de violencia se está extendiendo por las grandes ciudades.
Carlos A. Borisenko
DNI 4.340.294