Jueves 07 de Octubre de 2010
El pasado lunes 4 de octubre, cerca de las 11 de la mañana, cayeron varios parantes de madera, a la velocidad de un rayo, de la obra en construcción de San Martín al 1600, del lado de los números pares. Por suerte, un nutrido grupo de cables de la EPE amortiguaron el impacto, y por milagro esos objetos contundentes no mataron a una muchacha y a sus dos pequeños hijos que segundos antes pasaron por la acera de ese emprendimiento. Los obreros, presurosos, recogieron el material precipitado al vacío y continuaron sus tareas. Hace unos días, en Mitre al 800, el desprendimiento de una moldura dejó herida a una señora ante la desesperación de su hija. Ante la extrema pasividad de las autoridades municipales, los rosarinos que diariamente caminan por el centro y macrocentro de nuestra querida ciudad, están a la buena de Dios. La desidia de las autoridades y la improvisación de las empresas constructoras forman un cóctel explosivo para la integridad de los peatones. La vida en Rosario parece ser un tema menor, nadie toma conciencia del peligro que representa para los transeúntes estos teledirigidos que caen diariamente de diferentes construcciones. Falta decisión política para terminar con estas deficiencias. Es probable que los rosarinos deban provisoriamente usar cascos hasta el próximo año. En 2011 se vienen las elecciones y seguramente la clase dirigente sí se ocupe y muestre preocupación por las inquietudes de ciudadanos comunes, que sólo buscan el bien común.
Daniel Ciúffoli
daniciu@hotmail.com