La utopía de repartir ganancias
El martes 12 de julio de este año La Capital muy gentilmente, con el título "El perfil del empresario", me publicó una carta donde expresaba lo siguiente: "El empresario argentino, salvo muy raras excepciones...

Sábado 26 de Noviembre de 2011

 

El martes 12 de julio de este año La Capital muy gentilmente, con el título "El perfil del empresario", me publicó una carta donde expresaba lo siguiente: "El empresario argentino, salvo muy raras excepciones, es el mayor explotador del planeta. No tiene límites en su afán de lucro personal, y su modo de avasallar la dignidad hasta del más capaz de sus empleados. Y si no fuera por la labor de los sindicatos, y algunos gobiernos, que han podido arrebatarles mediante algunas conquistas sociales sus exorbitantes ganancias para repartirlas entre los más desposeídos, nuestro país se asemejaría mucho más a alguno de esos conglomerados tribales de Africa". Entonces, si es verdad que "el modelo" permite que estemos creciendo a los valores del 9% como muestran los diarios, ¿por qué no aparecen avisos solicitando personal, así dejamos de ver a tantas personas tironeando cartones en un carrito, o hurgando hasta algo para comer en los contenedores? ¿Dónde está la solidaridad de que se ufanan ciertas instituciones, respecto de nuestro pueblo? Por eso, para todos aquellos que están de acuerdo con la demagogia oficial "donde los precios suben por el ascensor, y los sueldos por la escalera". Y esos otros que tienen fe y esperanza creyendo en este veranito de la opulencia y en una Argentina totalmente cambiada, yo les dejo esta frase del léxico tanguero para que la analicen y reflexionen..."Ya no creo ni en mi mismo, todo es grupo, todo es falso, y hasta aquel que está tan alto (refiriéndose a Dios), es igual a los demás".

Felipe Demauro

felipedemauro47@gmail.com