Edición Impresa

La toma de tierras en Empalme desnudó una dramática necesidad de viviendas

El día después. Tras el violento desalojo del sábado en el predio de la monja Jordán, los vecinos piden discutir con las autoridades gubernamentales la cuestión habitacional.

Lunes 13 de Mayo de 2013

Más allá de cómo se originó la toma del predio de la monja María Jordán en Empalme Graneros, que derivó en un desalojo violento el sábado pasado, el incidente dejó en evidencia la crítica situación habitacional de un barrio atravesado por condiciones de pobreza extrema. "Hay una enorme necesidad. Hace muchos años que no se debate la cuestión de la tierra", señaló el referente de la comunidad toba Oscar Talero. La demanda de vivienda digna, así, fue definida por distintos referentes como un tema ineludible en la reunión de mañana entre vecinos, autoridades municipales y provinciales e integrantes del espacio religioso.

El terreno permanecía ayer despejado bajo una fuerte custodia policial. A la vez, vecinos del barrio Toba realizaban una vigilia para evitar la ocupación de un descampado de Ottone, San José y Cabal, un espacio de uso comunitario para actividades deportivas. El municipio definirá hoy en la reunión de gabinete el horario y alcance del encuentro de mañana.

Ayer no estaba claro cómo se originó la toma el viernes, cuando unas 30 familias lotearon un terreno de Cabal 1410 bis que pertenece al centro comunitario que dirige la hermana Jordán. La religiosa ligó la toma a la actividad del narcotráfico —algo aún no comprobado— y algunas versiones adjudicaron la ocupación a organizaciones políticas que lo desmintieron (ver aparte). Lo que sí expresaron en forma unánime distintos actores es la "situación de mucha pobreza y necesidad" que desnudó el conflicto.

La toma se desactivó tras una orden judicial de desalojo, con presencia policial e incluso disparos,. La promesa de reunión sirvió para descomprimir el conflicto y a la vez abrió la agenda a la acuciante cuestión de la vivienda en un barrio pauperizado.

"En el momento de los incidentes hubo referentes de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y de Barrios de Pie, que se acercaron para aclarar que no estaban impulsando la toma", dijo el secretario de Gobierno municipal, Fernando Asegurado, quien no descartó que ocurriera una suerte de "efecto contagio" entre familias que "viven en situación de hacinamiento, con dificultades o en grupos familiares que han ido creciendo y vieron una posibilidad de hacerse de un pedazo más de terreno". El funcionario señaló que coexisten distintas situaciones habitacionales en el barrio, donde un grupo de recolectores informales fue relevado por el área de Economía Social.

Talero es el presidente del centro cultural Qadhuoqte y representa a unos tres mil vecinos de comunidad Toba. El dirigente destacó que, si bien no convalida la modalidad de la ocupación, "muchas familias entran a lotear porque existe gran necesidad", e instó a conformar una mesa de diálogo con las autoridades y las organizaciones barriales. "Nos preocupa la presencia de la Infantería. El solo hecho de estar en las calles genera mucha violencia. Es necesario llegar a un acuerdo, que se retire la policía y se inicie un diálogo", sugirió.

"Hace años que venimos reclamando por la situación de la tierra. Creemos que la usurpación no es el camino, pero las familias han crecido y la última reunión por este tema fue en 2008, cuando se discutía la ley de expropiación" de terrenos para viviendas sociales.

El dirigente anticipó que el tema será el eje de la reunión de mañana: "Con muy buenas intenciones mejoramos el barrio. Mucha gente construyó su casa, los pasillos están bien conservados, hacemos un uso razonable de la energía eléctrica y tratamos de mejorar, pero la cuestión de la tierra es una gran preocupación y no se puede esperar más para abordarla", concluyó.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS