Viernes 11 de Septiembre de 2009
“Los cambios en el clima provocan que la naturaleza resista con violencia a la acción del hombre. La tormenta desatada en San Pedro (Misiones) se inició hace tiempo, cuando el hombre rompió el equilibrio en el monte nativo”, dijo Alfredo Yaquinandi, científico especializado en meteorología satelital.
Sobre las causas de la brutal tormenta que el lunes último dejó 11 muertos y casas arrasadas en el noreste misionero, el analista señaló: “El calentamiento modifica los registros de temperaturas y vientos. El clima tropical se expande y avanza sobre el subtropical corriendo la frontera más al sur, así se enfrentan masas cálidas del norte con las frías del sur”.
“Ya había señales sobre la fuerza de los tornados. Las nubes de tormentas con granizo al encontrar un cerro tocan ese suelo y liberan vientos interiores que golpean en forma vertical y aplastan casas, pero son como un vendaval muy localizado. Esos fenómenos se habían dado ya en los últimos diez años, pero sin afectar a poblados”, explicó el analista climático a La Capital.
“Con el calentamiento el aire cálido se expande sobre el aire frío y el clima tropical avanza. Desde la primera tormenta del Niño, en 1982, la temperatura aumentó un grado y medio en la zona. La frontera subtropical ahora se ubica entre Corrientes y Entre Ríos”, sostuvo el investigador y ex docente universitario de la Facultad de Ingeniería de Misiones y de la de Buenos Aires. Sobre el fenómeno en San Pedro resaltó que “la tormenta avanzó por una zona desmontada, al hallar un lugar abierto por la ruta trazada en la divisoria de agua de la serranía central misionera. Por eso las casas destrozadas eran las que se hallaban a los costados del camino”.
Desmontes. El experto resaltó que las sequías aparecen por el menor recorrido de las corrientes oceánicas, mientras los centros de alta y baja presión toman más potencia. “La forestación de pinos también cambia al clima. Se habla de incendios provocados, pero hay escarabajos que perforan al pino, y así se desprende su esencia, muy combustible. Pero intereses económicos apuestan al pino para producir pasta de papel. En la zona crecen en tres años, no en diez como en otros lugares”, señala Yaquinandi.
Y agregó: “Para avanzar sobre el monte se quema la madera que no sirve, en lugar de picarla para usarla como abono”. Sobre esas alternativas, dijo que “también levantar viviendas rurales impulsa a cuidar más la tierra. Estos cambios culturales se deben implementar, pero la palabra «sustentable» se olvida cuando al que tiene hambre sólo se lo impulsa al desmonte”. l