Jueves 12 de Febrero de 2009
La urgencia urinaria manda a decir que ya no aguanta más, los líquidos así guardados por disposición biológica y no desechados en cualquier lugar por imposición social buscan un baño donde encontrar su destino. En el calor de la tarde deambula esta mujer que lleva en ambos brazos bolsas que la llevan a ella. Cargada se la ve en la sombra, cansada está en el sol. Entre las pertenencias que no tiene y nunca tendrá están un abrazo, una pollera planchada y un baño propio, con olor a viento de pino. A la puerta de un bar se acerca ya casi como implorando la dejen pasar, a la puerta del bar se acerca uno que le dice "el baño es para clientes" y la mujer no puede explicar que la necesidad no la hace cliente pero sí la hace humana y que de humanos debería ser la solidaridad que no está ni va a estar. En la puerta de un bar la indigencia que se disfraza de anciana se moja un poco, así como recordando el regalo que ofrecía a sus padres cuando recién era venida al mundo. La sutil diferencia es que ahora ella está sola.
Federico Fontana, DNI 29.662.471, fede_fontana@hotmail.com