Domingo 04 de Julio de 2010
Preocupados por la sustentabilidad —ya que el área sembrada con soja no para de crecer— el sector agropecuario volvió a poner en la lupa las perspectivas del mercado de la principal oleaginosa argentina, que se presenta a priori con un escenario de precios sostenidos y un paquete tecnológico más “intenso”.
Esas fueron las primeras conclusiones a las que llegaron los actores del sector reunidos en el congreso Mundo Soja Maíz 2010, un espacio que sirvió no sólo para analizar lo que se viene sino además hacer un repaso de lo actuado hasta el momento en materia de producción maicera y sojera.
Como viene ocurriendo a lo largo de estos años, más allá de la buena performance de ambos cultivos en esta campaña, sobrevuela la duda respecto de las políticas implementadas por el gobierno nacional para el sector y la preocupación latente de algún episodio de sequía que acompañe el fenómeno “La Niña”.
Lo cierto es que en función de los buenos rendimientos de la campaña pasada y también de los buenos precios que comienzan a vislumbrarse en el mercado, la soja sigue consolidando posiciones de cara a la nueva campaña y el maíz recuperando área, pese a que aún no llegó a sus épocas de oro.
Sin embargo, pese al buen momento que transitan los cultivos, el encuentro organizado por la consultora Sema, Servicios y Marketing, volvió a poner en la mesa de debate el tema de la sustentabilidad.
Desde la Fundación Producir Conservando confirmaron un dato que la mayoría de los asistentes ya manejaba como tendencia pero que resulta alarmante a la hora de ponerlo en números, vinculado con la pérdida de competitividad de cultivos como el trigo o el mismo maíz que provocó una masiva inclinación hacia la soja. Por caso, la oleaginosa capta el 70 por ciento del área sembrada contra un 30 por ciento de los cereales.
“Fue una actitud de defensa del productor agropecuario sembrar más soja, pero se dio una gran pérdida de sustentabilidad”, aclaró Gustavo Oliverio de Producir Conservando.
En ese sentido, Rodolfo Rossi, de la Asociación de la Cadena de la Soja (Acsoja) coincidió con esta teoría y recordó la gran preocupación que existe en la cadena por el tema de la sustentabilidad. “La rotación permite sustentabilidad al cultivo si no se lo afecta desde el punto de vista agronómico, donde se están escondiendo las variedades en los manejos y enmascarando un crecimiento que puede ser mayor”, acotó Rossi.
La pelota en otro terreno
Para argumentar esta problemática, los analistas sostuvieron que entre otras cosas, la intervención estatal en los mercados, las políticas tributarias (retenciones incluidas), entre otras, son algunas de las limitantes al respecto.
No obstante, las proyecciones para el futuro son más optimistas aunque están muy encadenadas a la políticas macroeconómicas. La fundación Producir Conservando estima que para el 2020 se alcanzarán las 135 millones de toneladas de producción, con una mayor sustentabilidad, porque se vislumbra más crecimiento de cereales en función de la demanda de alimentos en el mundo, por lo cual, la proporción podría alcanzar un 50 y un 50 por ciento.
Un indicador tiene que ver con lo tecnológico. Si bien los fertilizantes tuvieron una drástica reducción en los últimos años, de los 2,4 millones de toneladas que se están consumiendo se pasaría a las 6 millones de toneladas.
Precios
Por otra parte, se prevé para esta nueva década la aparición de una nueva tendencia en materia de precios, valores que aparecen como sostenidos en un nuevo piso de 350 dólares, lo cual brinda un desarrollo interesante a la producción.
En cuanto a la campaña gruesa 2010/2011, Martín Díaz Zorita, gerente de desarrollo e investigación de Nitragin, explicó que se observa un ciclo con mayor incorporación de tecnología de decisión y búsqueda de variables. “Vemos mayor decisión, mayor conocimiento y toma de decisiones, hay más demanda de capacitaciones”, acotó y agregó que se está trabajando en procesos para lograr que se llegue a la tecnología adaptada a una mayor cantidad de productores.
Desde su perspectiva, la campaña es “más inteligente” que la del año pasado porque “hay mucho más aprovechamiento de la tecnología y la información”.
Para Díaz Zorita, “es difícil un cambio drástico porque los mercados no lo manifiestan. Y en la rentabilidad no hay grandes modificaciones”, indicó y agregó que si bien el clima siempre es una preocupación, en este ciclo no ven nada anormal y es “discutible” la variable climática.
Por su parte, Pablo Calviño, de El Tejar, aportó la visión de una empresa a gran escala. Señaló que con los perfiles de suelo con la humedad suficiente se favorece al maíz, con lo cual, cada productor va a poder hacer “lo que quería” de cara a lo productivo. Aunque fue cauto y explicó que siempre habrá que tener en cuenta las señales del gobierno.
En este punto, Gabriel Vázquez Amabili de Crea, hizo una observación. Destacó que si bien los rendimientos fueron espectaculares en la campaña pasada, muchas empresas siguen con quebrantos, con lo cual no se puede esperar que los productores tiren la casa por la ventana.
Otro punto para tener en cuenta según lo analistas es el de los costos fijos y en este punto señalaron atentamente el mercado de alquileres. “Los precios se recalentaron” por zona en función de los buenos rendimientos y también aumentaron algunos otras variables en forma importante, por caso, los fertilizantes, dijeron.
El presidente de Maizar, Santiago del Solar Dorrego, se mostró optimista respecto de un mayor desarrollo del cultivo para el ciclo que se avecina. “Venimos de una campaña récord de maíz en rindes, aunque no en área y esto es un buen dato para los que siembren ahora”, dijo. Además, “puede haber una suba de precios”, estimó.
De todos modos alertó que “el productor necesita financiamiento y créditos importantes” ya que “con la tecnología puede haber un aumento de área pero dependerá de las decisiones del gobierno”, reiteró.
Tecnología
Otro punto clave en el análisis sectorial es la tendencia a hacer más eficiente el uso de la tecnología disponible en búsqueda de mejor sostenimiento de los rindes según los ambientes. Así lo señaló Pablo Giustettil, de la empresa Nitragin, quien desde una visión de largo plazo sostuvo que “desde hace 5 años se ve un incremento de la tecnología de fijación biológica, como por ejemplo, el uso de inoculantes”.
En ese sentido, explicó que hay una tendencia que se está profundizando en este sentido y tiene que ver con el trabajo mancomunado de empresas de insumos y semilleros para el tratamiento de simientes.
“Tenemos internamente un servicio de tratamiento, donde el 50 por ciento de los tratamientos a campo no cumple con el mínimo aceptable”, dijo y señaló que “lo que busca el sistema es comprar semilla certificada, y tener la opción de la semilla tratada, que ésta tenga mejor valor genético y esté mejor tratada. De esa manera, le agregamos valor a la semilla porque el productor no tiene que invertir su recursos tiempo y esfuerzo. Enfoca su recurso en sembrar correctamente”.
En ese punto, Giustettil agregó: “Lo que hace Nitragin es muy común
en Estados Unidos. La tendencia es a salir del tratamiento del lote y llevarlo a un centro de
tratamiento que está en el distribuidor. Es válido para inoculantes pero también para
fungicidas”.