La simbología de un oficio muy sentido para la grey católica
La celebración del Sábado Santo y por la noche el Sábado de Gloria es muy cara para los católicos. Es una jornada de reflexión y silencio porque Jesús está sepultado, según la liturgia.

Domingo 31 de Marzo de 2013

La celebración del Sábado Santo y por la noche el Sábado de Gloria es muy cara para los católicos. Es una jornada de reflexión y silencio porque Jesús está sepultado, según la liturgia.

Al iniciar la celebración, el sacerdote apaga todas las luces de la Iglesia, enciende un fuego nuevo, con el que prende el cirio pascual, que representa a Jesús. Sobre el cirio, está marcado el año y las letras griegas "Alfa" y "Omega", que significan que Jesús es el principio y el fin del tiempo.

El sacerdote lleva a cabo la bendición del fuego, luego de la procesión, en la que se van encendiendo las velas y las luces de la Iglesia, luego canta el Pregón Pascual, un poema muy antiguo, escrito alrededor del año 300.

Posteriormente se acostumbra leer siete lecturas, que empiezan con la Creación hasta llegar a la Resurrección de Jesucristo.

Finalmente tiene lugar la liturgia bautismal, que invita a renovar las promesas y compromisos bautismales: renunciar a Satanás, a sus seducciones y a sus obras y también, de confirmar la entrega a Jesucristo.