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La siderurgia avizora un ciclo más ajustado en 2015

El CEO de Acindar, José Giraudo abrió las jornadas de IES y habló de un estancamiento de la industria del acero.

Domingo 09 de Noviembre de 2014

“La industria del acero deberá prepararse para un escenario que —más allá del conocimiento y la tecnología adquiridos— puede asimilarse a lo que se vivió en los años 80 y 90”, dijo el José Giraudo, CEO y director general de Acindar, la compañía del grupo Arcelor Mittal y dejó una sensación amarga entre los referentes de la siderúrgica reunidos en la 20º conferencia del acero 2014 que se realizó en Rosario, atendiendo a que hizo referencia a una de las peores épocas del sector en la Argentina.

   El directivo de la compañía con sede en Villa Constitución explicó que la desaceleración en los niveles de crecimiento de países como China, que traccionaron la demanda de acero en el mundo, anticipan a priori, un nuevo quinquenio más moderado que en Sudamérica y la Argentina en particular, algo sólo es posible revertir aceitando mecanismos de política interna que impulsen la construcción residencial y pública, reduzcan el ingreso de manufacturas con componentes de acero (consumo aparente) y trabajen para erradicar prácticas de competencia desleal.

   De todos modos, Giraudo se ocupó de sintetizar el diagnóstico poco alentador aunque con la intención de prender una luz de alerta que permita reaccionar a tiempo antes de que el panorama se torne más oscuro.

   “Desde 2008 hasta 2013 China fue el soporte del crecimiento global y todo indicaría que de 2015 a 2019 esto va a ser más balanceado en las economías globales pero la transición hacia ese quinquenio va a ser muy convulsionada”, indicó el directivo quien calificó como “un crecimiento vegetativo” el período que atravesó la siderugia durante las décadas del 80 y el 90, un ciclo que se revirtió a partir del 2000 con tasas compuestas de evolución de la producción y el consumo del orden del 5,5%.

Anticiparse. La sola idea de volver al pasado no es una buena noticia para la actividad — “pese que en cada ciclo de subas y bajas e pareciera pareciera que nos posicionamos un poquito más arriba que el anterior”, dijo Giraudo— con lo cual desde el sector siderúrgico local empezaron a abrir el paraguas antes de que llueva.

   “En las últimas semanas diversas razones de índole económica como la disminución del precio del petróleo, sociales como la epidemia de ébola o políticas como la crisis en Medio Oriente, están poniendo una importante incertidumbre en el corto plazo y esto indudablemente va a tener un impacto muy fuerte en la industria del acero. Y más allá de que recuperemos un crecimiento moderado en el mediano plazo, vamos a asistir a ciertos cambios estructurales básicamente vinculados a desaceleración en las tasas de crecimiento de producción y consumo”, precisó.

   Pero este freno encontrará descolocada a una industria, que según relató el directivo de Acindar, vino realizando “numerosas inversiones para ampliar la capacidad instalada” tendiendo a abastecer al crecimiento de la última década. “Pero mientas los planes siguieron avanzando, el consumo se fue desacelerando al punto tal que hoy las últimas estimaciones indican que hay un exceso de sobreoferta de acero en el mundo que alcanza los 450 millones de toneladas”, dijo Giraudo y precisó que “eso es aproximadamente alrededor de un 20 o 25% de la produccion total de acero y la capacidad total instalada”.

   Ese excedente también modificó los flujos del comercio internacional con un fuerte desbalance para algunas economías. “Este acero, cuando los consumos empiezan a caer, tratan de buscar algún lugar donde colocarse”, dijo.

   Una buena noticia es que, según explicó Giraudo, “por muchas razones aquellos países que están expuestos al Pacífico como México, Colombia, Perú o Chile, tienen una menor proporción de autoabastecimiento en su consumo que aquellos como Argentina o Brasil que están del lado del Atlántico”.

Mercado argentino. Para el directivo de la compañía global, la industria siderúrgica en la Argentina no escapó a la tendencia general. Así como ocurrió con la desaceleración del PBI, “los últimos tres o cuatro años muestran un estancamiento en el consumo y producción de acero”, dijo y llamó a entender que lo que es una desventaja en el presente puede convertirse en una potencialidad a futuro. “Casi un 60% del consumo de acero en el país está dedicado a la construccion de viviendas, residenciales y no residenciales, y a las obras de infraestructura, mientras que la minería por ahora sólo demanda un incipiente 8% y la industria cerca del 34%”, dijo.

   Esa foto permite inferir que “si esto se pone en valor significaría un impacto importante para esta industria”, dijo y llamó a “movilizar el crédito hipotecario” que es muy bajo en el país en relación al PBI. El ejecutivo dio un ejemplo concreto: “En Acindar lo hemos visto con iniciativas como Procrear, que han sido un factor muy movilizador en la demanda de la construcción para la vivienda”.

   Pero también citó el caso de los proyectos mineros, de energía no convencional como el caso de Vaca Muerta, y la industria agroexportadora, como oportunidades.

Consumo aparente. Aunque para Giraudo el paso para concretar esa realidad requiere “duplicar la tasa de inversión en el país” fundamentalmente en proyectos de infraestructura “en comunicaciones, caminos o viviendas”, hizo hincapié en el desembolso en la industria manufacturera, un sector que en el último tiempo contribuyó a empeorar los números del intercambio en el sector siderúrgico en función de la importación de productos con contenido de acero.

   “El hecho de que el consumo de acero aparente de Argentina sea menor que el consumo verdadero, indica que el país está importando una enorme cantidad de este insumo dentro de bienes. Un ejemplo contrario es el de China cuyo consumo verdadero es menor que el aparente, lo que indica que está exportando bienes con mucho contenido de acero”, ejemplificó. “Esto es una asignatura pendiente y habla claramente de que tanto desde el Estado como del sector privado no se han encontrado las respuestas adecuadas para invertir lo suficiente en la industria manufacturera y que esta, a su vez un factor de demanda para la industria del acero”, agregó.

   Aunque se mostró confiado en que “se encontrarán las respuestas adecuadas”, Giraudo también reclamó “políticas de protección más firmes frente al comercio desleal”.

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