Viernes 20 de Febrero de 2015
En un canal de televisión europeo presencié un debate en el Parlamento de una ciudad alemana. Debió ser muy importante el tema por la manera en que sus integrantes planteaban sus diferentes posturas. Eran ruidosos y se los veía con sus rostros alterados por la discusión. Por un momento me pareció presenciar una sesión de cualquier país latino, por su efervescencia. Finalizado el debate y por orden del presidente del cuerpo, se votó. Lo sorprendente fue la actitud de todos los presentes, cuando convergieron al centro del recinto y los perdedores felicitaron a los que habían ganado la moción, mientras una voz en off explicaba que una vez que se tomó una decisión todos, todos acompañan al resultado con la misma energía como si hubiese sido la propia. No es agradable hacer comparaciones, pero permitanme hacer algunas. Nuestro Congreso: se ven risas y conversaciones mientras un legislador está exponiendo, otros en tanto duermen, utilizan teléfonos celulares a rolete, lanzan chicanas al por mayor, mientras algunos están ausentes en forma crónica sin que se les implemente descuentos en sus salarios. También hay legisladores mudos, como se dice de un senador por Santa Fe, cuando alguna vez concurre al recinto, y también se habla de un ex presidente campeón de todos los pesos. Todo esto me lleva a experimentar un sudor frío ante la presencia de un futuro cercano, cuando debamos renovar a los próximos representantes. Dos candidatos, a uno de ellos a presidente, que por haber ido a comprar un tren a China se lo considera y presenta como inventor del ferrocarril, como si los dos no pertenecieran al mismo partido político que los pulverizó. O un jefe de Gabinete que rompe un diario mientras acusa al mismo de mentiras, pero horas después se prueba que las mentiras no fueron tales. También está el caso del representante del pueblo que sólo levantaba la mano para pedir que le suministren un café. Es un triste escenario que presenta el Congreso con sujetos que se desempeñan de tal forma. ¿Cómo podemos afrontar los problemas que nos aguardan? Luego se pone una carta con una expresión de bondad y sonrisas paternalista en los afiches callejeros para poder ganar votos, tras implementar una gigantografía y , pero es insuficiente. Desinterés material, ético, desprecio a la corrupción, metal al bien común, orgullo de servicio, humildad para aceptar errores propios y una buena dosis de honestidad son los componentes básicos para poder recuperar lo que hemos perdido como Nación. Con tiempo, quizás, lleguemos a tener un Parlamento como el que funciona en esa ciudad alemana mencionada al inicio de la carta, o al menos algo parecido. Hay hombres y mujeres en este país con tales virtudes, entonces debemos darle a ellos una oportunidad. Williams Colastiné, un político británico, indicaba: “El político piensa en la próxima elección, el estadista piensa en la próxima generación”.
Hugo Mallero
DNI 6.009.073
“Somos el amor por el otro”
En el mitin partidario del once del corriente en la Casa Rosada -cerrada y enrejada-, la presidente dijo a sus asalariados adictos: “Nosotros somos el amor por la patria. El amor por el otro. No odiemos. El odio termina enfermando las cabezas, las almas y los corazones”. Toda una autocrítica. Mientras habla de amor, de sus labios se oyen, incesantemente, vituperios a los que llama los otros, por no ser como ellos: corruptos, intolerantes, autoritarios, inhumanos –no se conmueven ante la muerte violenta de un semejante o de niños por desnutrición_, encubridores de delitos, contumaces y arbitrarios. ¡Que naturalidad para el cinismo!
Emilio Zuccalá
Las instituciones en democracia
Se puede caer en una profunda crisis económica. Se pueden multiplicar los reclamos sociales. Se puede avivar el avispero político. Lo que no debemos permitir es que las instituciones republicanas y democráticas dejen de funcionar en la Argentina. Eso no. Ese es el último refugio del ciudadano del que no podemos ni debemos abdicar. Si no lo defendemos, sólo nos espera el abismo. La situación del país es gravísima. No funcionan las instituciones en las que se asienta el sistema republicano, representativo y federal. Un poder político sospechado. Una justicia temerosa e irresoluta. Una débil oposición política sin representatividad ni liderazgo alguno. Una carta magna quebrantada desde sus orígenes. Y lo peor de todo, un pueblo abúlico hasta la exasperación. La corrupción y la inseguridad continúan haciendo estragos. Nada ni nadie las para. Esas sí están institucionalizadas. Esas sí conocen muy bien sus derechos y los defienden a capa y espada. Son el cáncer de la nación y se sirven de sus débiles instituciones para perpetuarse en el tiempo. O las extirpamos categóricamente y sin miramiento alguno, o nos devoran sin más y la Argentina sólo será una anécdota en la historia de las naciones. ¿Es que no nos damos cuenta de lo que nos pasa? ¿Es que no mensuramos los riesgos de seguir con esta absurda apatía? ¿Es necesario que se derrame más sangre de argentinos para así corregir entonces el rumbo? Quiera Dios que no se olvide de nuestra nación y nos otorgue a cada uno de nosotros el coraje necesario para dar una vuelta de timón e izar finalmente desde nuestro lugar la bandera de los derechos y deberes republicanos que nunca debimos olvidar ni supimos defender.-
Jorge Enrique Yunes
El imperio del odio
En mi amada Argentina impera el odio. A nivel político, el odio es la regla. Los oficialistas y los opositores sólo persiguen la destrucción del otro. Ese otro, que teóricamente debería ser un adversario, es un enemigo. En consecuencia, como tal debe ser destruido. Todavía resuenan en mis oídos aquella sentencia de Perón: “Al enemigo, ni Justicia”. Tremenda, feroz, inhumana. Sin embargo, goza de una vigencia aterradora. Las legisladoras de la oposición que más aparecen en televisión, Elisa Carrió, Patricia Bullrich y Laura Alonso, se limitan a acusar sin pruebas, a vociferar, a ladrar, a agraviar al que piensa diferente. Hay en los dirigentes opositores una suerte de competencia interna por demostrar quién es más irrespetuoso, más maleducado, más insolente. Pese a no gustarme en absoluto, siempre me han molestado muchísimo los insultos proferidos a la presidenta de la nación. ¡Cómo puede ser que personas bien vestidas, supuestamente educadas, particularmente las mujeres, salgan a las calles para denigrar a una mujer por más que ocupe la primera magistratura del país! Del otro lado del mostrador, lamentablemente, los ejemplos de buena educación brillan por su ausencia. En este sentido, la presidenta debería brindar el ejemplo pero cada vez que habla por cadena nacional se refiere a “nosotros” y a “ellos”, provocando una profunda división en la sociedad que me recuerda al año 1955, cuando el país estaba dividido en peronistas y antiperonistas. En aquel entonces, el odio nos hizo mucho daño. Parece que no hemos aprendido la lección.
Leda Rinaldi
Ricardo Forster, chef ideológico
Ricardo Forster integrante de “Pancarta” Abierta y secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, criticó con dureza la marcha del silencio organizada por los fiscales tras la muerte de Alberto Nisman. Para el funcionario, no hay duda de que “los que organizan el 18F quisieran que este gobierno terminara lo antes posible”. Forster minimiza a los fiscales: “Es como si los chefs marcharan para decir que en el país se cocina mal”. Le hago una corrección a su comparación. Acá los chefs salen a acompañar un momento de profundo dolor y por el esclarecimiento del porqué la torta estaba envenenada, y destinada a quien iba a develar los ingredientes en mal estado que se usan en la actual “gastronomía nacional”, ¿Por qué murió alguien que iba a aclarar lo mal que se reparte la torta desde el gobierno y la deshonestidad y corrupción que existe en las altas esferas gastronómicas? No sólo para los fiscales (“chefs” para el pancartista), sino, también los ciudadanos, será una larga agonía hasta el próximo sufragio, porque ya nadie cree en que los ingredientes de la gastronomía nacional sean legítimos como se nos intenta vender. Haciendo analogías como las de Forster: “Es como si para amedrentar con ideas kirchneristas hubieran creado un cargo de “repostería nacional” (en su cargo de secretario de Coordinación Estratégica del Pensamiento Nacional, que todos los argentinos mantenemos); como “chef ideológico”: para intentar “decorar la torta” de todos los hechos “cocinados”. Recuerdo la viñeta de Mafalda:“Una cosa es un país independiente, y otra es un país “in the” pendiente”.
Silvia Buonamico
Trabajar sin ataduras políticas
Voy a ser breve. Tan sólo para decirle a los jueces y fiscales de la vereda y y la conciencia activa que no están solos. Trabajen sin ataduras políticas. Tal vez nunca se dieron cuenta que son la máxima institución de un país: el Poder Judicial de la Nación. Es más valioso que un poder oficialista de la impunidad. Para animarse y reaccionar, debió producirse la injusta muerte del fiscal Alberto Nisman. Un inocente. Dio su vida para protegernos y en defensa de la democracia auténtica. Jamás lo olvidaremos. Muchos hemos llorado esta muerte injusta. Mientras, la presidenta festeja su triunfo y está feliz. No puede haber perdón, para los que dañan y saben a conciencia lo que hacen y por qué.
Maria Emilia Farros
Estafas al comprar electrodomésticos
Existe una modalidad de venta, específicamente en el rubro de los electrodomésticos, que deja cautivo al comprador desprevenido. Pero el que no tiene astucia y ligereza mental, puede caer en una trampa. La fórmula para evitarla es: devolver en el lapso de 72 horas, el artículo si se advierte que tiene alguna falla. Porque, pasado ese tiempo ya no hay posibilidad de reclamos. Y ahí viene lo peor, ya experimenté lo que llamo una estafa encubierta. Al no poder hacer uso de esas 72 horas, he quedado desde octubre de 20014 sin el aparato que había adquirido. Pagando las cuotas y la garantía extendida, no funciona porque dicen que no hay repuestos. Tampoco se puede hacer uso de la llamada “extendida”” porque indican que ya ha pasado el año. En conclusión, ahora estoy con un asesoramiento legal, pero sin poder utilizar mi televisión. Mi torpeza fue no haber hecho que los empleados probaran delante mio el artefacto en el comercio, en el mismo momento en el que lo adquirí. De todas formas, tampoco se puede asegurar que sea efectiva esta lógica prevención. Por otra parte, ante mi experiencia concurrí a la oficina de la Defensoría del Consumidor para elevar la denuncia sobre lo que me ha ocurrido. Por ello, pretendo con esta carta alertar a los otros posibles compradores para que también otros sean burlados por algunos comercios de la ciudad. A la vez, deseo y busco que se termine para siempre este sistema comercial que es tan perverso.
DNI 4.878.382