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La selección argentina de vóley y una despedida previsible

La derrota por 3 a 1, que estaba dentro de los cálculos, contra Italia (3° del ranking), lo dejó último sin puntos en la zona D de la Ronda Final de Mar del Plata.  

Sábado 20 de Julio de 2013

Fue un final anunciado. El seleccionado argentino tuvo una flojísima Liga Mundial y aunque anoche por momentos dio pelea, terminó como empezó: mal. La derrota, que estaba dentro de los cálculos, contra Italia (3° del ranking), lo dejó último sin puntos en la zona D de la Ronda Final de Mar del Plata y afuera de semifinales: perdió 3 a 1 (25-20, 23-25, 25-17 y 25-22).
Argentina, que necesitaba la victoria para tener chances de avanzar a las semifinales, defendió con acierto en el set inicial, amparado en el bloqueo. Pero tuvo serios problemas en la recepción y lo pagó con un alejamiento rápido de Italia en el marcador.
Entonces Javier Weber no lo pensó mucho y cambió de armador, Nicolás Uriarte por Luciano De Cecco, y también de opuesto, Iván Castellani por el rosarino Bruno Romanutti. Y le dio más resultado. Argentina acortó distancias, a partir de los ataques y bloqueos del rosarino Sebastián Solé, aunque no le resultó suficiente y el set se le fue por 25 a 20.
Para el segundo set, Uriarte encontró las mejores variantes y sus interlocutores, en especial Solé y Quiroga, lo interpretaron, provocando que el bloqueo italiano nunca estuviese bien armado. En cambio, al momento de bloquear, la pared rosarina construida por Crer y Solé, además del aporte de Quiroga, se interpuso con acierto. Con juego y coraje, el equipo de Javier Weber disputó ese set de igual a igual y de un 22-20 en contra, lo revirtió 24-22 y lo cerró 25 a 23 con un toque sutil de Solé.
En el tercer set Argentina no le encontró la vuelta a la recepción y sufrió los saques del irascible Zaytsev. Con Italia atrás 6-5, el hijo del ruso campeón con Unión Soviética en el Mundial de Argentina 1982 complicó con el servicio y puso adelante a los europeos 10 a 6.
El potente saque italiano casi que definió el set para el azzurro, que una vez que lo conquistó lo celebró de manera especial porque le aseguraba el pase a las semifinales y la eliminación de la Argentina, más allá de que al final hubiese ganado el partido.
El seleccionado nacional perdió la consistencia que había tenido hasta ahí y parecía que el cuarto set se le iba rápido, pero siguió cerca, sostenido por Castellani y Solé, aunque terminó sucumbiendo contra un seleccionado superior.
Los malos resultados en esta Liga sacaron a la luz ciertas rispideces en el seno del plantel. El malestar quedó refrendado en esta frase del DT Weber luego del traspié contra Bulgaria: “No te podés reir de una derrota así…” Es evidente que se trata de una historia que aún falta que se cierre. Lo que sí tiene punto final es la presencia argentina en Mar del Plata.

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