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La selección argentina dejó en evidencia las distintas posiciones en la AFA

Hagamos historia. Cuando a Basile se le cerraba la puerta de la selección, después del 0-1 con Chile en las eliminatorias, había que resolver bien rápido quién se hacia cargo del lugar más emblemático, más cómodo (dos partidos cada tres meses y con los mejores argentinos del mundo), y de mayor poder futbolístico...

Martes 07 de Abril de 2009

Hagamos historia. Cuando a Basile se le cerraba la puerta de la selección, después del 0-1 con Chile en las eliminatorias, había que resolver bien rápido quién se hacia cargo del lugar más emblemático, más cómodo (dos partidos cada tres meses y con los mejores argentinos del mundo), y de mayor poder futbolístico: el de entrenador de la selección argentina. Así, entre medios que opinan, la calle que exige, y los dirigentes que se mueven por conveniencia, sonaban varios apellidos: Sergio Batista, Miguel Angel Russo, Diego Maradona, más Bianchi, el que la mayoría veía como el más potable. El tema con él, claro, es que podía terminar con ciertas costumbres de manejos en la AFA. Y eso no podía permitirse. Porque él se iba a meter en cada tema directo de la selección, y eso no gusta; él iba a elegir y a exigir quiénes iban a colaborar con él, y eso incomoda; y él no iba a permitir la compañía permanente de dirigentes y alcahuetes de turno viajando en cada aparición de la selección por el solo hecho de pasear y ver partidos, para después participar del "Sí, Julio" de siempre.

Ahí se hizo fuerte la chance de Diego. Todo pese a su poca experiencia y credibilidad, pese a las dudas de su vida personal y de su capacidad para desenvolverse en ese cargo. En suma, en él todo eran más dudas que certezas. Y ahí apareció la imagen de Humbertito Grondona. Gran persona y experto en juveniles. El se movió inteligentemente. Y supo que ubicando a Diego en ese puesto, se acababan los pedidos por Bianchi. Y a su vez, en otro movimiento estratégico, se promovió a la generación de los jugadores del 86 para completar el combo. Claro que para que toda esa movida cerrara, había que aceitar engranajes. Juntar a Bilardo con Julio Grondona, enemigos públicos por las ganas del doctor de arrebatarle el sillón de Viamonte. Y además unir a los dos con Diego Maradona, claro. Una tarea que parecía imposible, menos para Humbertito que sí pudo hacerlo. Así, el mundo de la hipocresía se sumó al día a día. Y Bilardo abandonó la Secretaría de Deportes de Buenos Aires, dejando su compromiso a mitad de camino para abrazarse con Julio y así cerrar el camino que conducía a Diego como el DT de la selección.

El tema es que, hasta aquí, Bilardo no sabe cuál es su función. Y él sabe que todos lo queremos como DT, no como manager. Porque eso sí es lo suyo. Pero hoy ni Bilardo sabe qué papel juega. Y ese mismo problema se ve en él, porque pasa de funcionario, a conductor de radio, a entrenador, a manager, a actuar en televisión. Y eso es algo que también genera dudas en Grondona y compañía.

A Maradona quisieron rodearlo por miedo a sus capacidades. Desde la AFA sentían desconfianza y por eso inventaron la figura de manager y llenaron el predio de Ezeiza de colaboradores en juveniles. Todos de la generacion del 86. Esa excusa elegida para logar el objetivo verdadero de esta historia: sacar a Bianchi de la carrera.Y ahora los problemas estaban en casa: Maradona pidió por Ruggeri, algo inimaginable para Grondona. Y Ruggeri todavía está en veremos. Porque su enfrentamiento con Grondona es público y conocido. Y el titular de la AFA no quiere dar el brazo a torcer en esa historia por más que la excusa elegida para maquillar esa pelea haya sido elegir el motivo de otra pelea, cierta, pero menor, entre el presidente de San Lorenzo, Rafael Savino y Ruggeri.

Por todo esto hoy Bilardo y Maradona se miran de reojo. Se respetan pero no se consultan. Porque los dos saben cómo es la verdadera novela que los tiene como protagonistas. Y encima la generación 86 campeona del mundo también aparece distanciada de Maradona y Batista.

Y Diego insiste con armar su cuerpo técnico. Tiene a su ladero, Mancuso, pero Bilardo le puso a Lemme, y él no se opuso, pero quiere a Ruggeri que sigue sin aparecer. Y mientras tanto Humbertito no encuentra su lugar en esta historia, porque su puesto de coordinador de las selecciones nacionales tiene pocas funciones. Pero cuando Argentina sufre la peor goleada de los últimos tiempos, él es el que sale a blanquear el poco interés de Maradona a la hora de consultar con Bilardo el planteo táctico del partido ante Bolivia. Y el doctor, a su vez, no se mete demasiado en el tema porque está más preocupado por firmar su contrato que por meterese de lleno en funciones, más aún cuando ni siquiera lo invitan.

En suma, el resultado ante Bolivia desnudó los problemas que ya estaban desde hace rato y que las victorias ante Escocia y Francia, más la goleada ante Venezuela, escondieron debajo de la alfombra. Tanto escondieron esos triunfos que para muchos directivos cercanos a la selección la derrota ante Bolivia tuvo su costado positivo: devolver a la tierra a Maradona, quien para ellos se iba a adueñar de la AFA si lograba más triunfos con "su" selección. Insólito.

¿Maradona se equivocó en el planteo en La Paz? Cierto. ¿Quiso jugar de igual a igual? Verdad. ¿Eligió mal el camino de la presión en vez del de esperar? Sí. Pero lo lógico sería que lo dejaran hacer y deshacer. Porque para eso lo nombraron. No puede ser que ahora Maradona no sepa nada, no pueda dirigir, no escucha, no tiene colaboradores idóneos, y qué sé yo cuántas cosas más.

Ahora dudan, ahora acusan, ¿ahora está todo mal? El cuerpo técnico debe ser de su confianza. Si él quiere a la gente del showbol, deberán dársela. Porque por algo lo eligieron. Porque Maradona era el que solucionaba las internas. Era el intocable del pueblo, y el que podía manejar a un grupo de jugadores más que rebelde. Basile puede dar fe de esto. Pero todo eso tiene su precio. Y el precio es que Maradona sea el que mande. Le guste o no a la familia.

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