La seguridad vial
La destacada. La siniestralidad argentina por accidentes de tránsito es una de la más altas del mundo.

Jueves 03 de Septiembre de 2015

La siniestralidad argentina por accidentes de tránsito es una de la más altas del mundo. Ocasionalmente, impresentables funcionarios aparecen informando que disminuyeron en un período determinado como resultado de alguna esporádica medida que tomaron, pero la dura realidad al poco tiempo los desmiente, colisionan dos colectivos en la ruta y la estadística se revierte. En otras oportunidades, proponen absurdas normas como el tolerancia cero para la alcoholemia pero a los estupefacientes no los nombran. Las escasas campañas para concientizar son absolutamente ineficaces porque parecen destinadas a los niños. Decir "papá, no corras que te esperamos", "mejor perder cinco minutos que la vida en cinco minutos", "si toma no conduzca" y otras trivialidades semejantes no le llegan a nadie. Lo que deberían hacer es ocuparse de que las rutas y calles estén en buen estado, señalizarlas y controlarlas, construir autopistas, construir puentes carreteros o rotondas en los cruces. En las autopistas a Buenos Aires y a Santa Fe se reiteran los accidentes por niebla y humo desde años y nadie se ocupa de prevenirlos. Por otro lado, los conductores. Una funcionaria inglesa descubrió con enorme éxito que poner en la vía publica y en los medios de comunicación masivos grandes carteles con las fotografías mostrando con total crudeza los cuerpos desmembrados y eviscerados de las víctimas de los accidentes con el debido cuidado de la privacidad y anonimato dio como resultado una reducción dramática de los accidentes originados por la conducta humana. Este modelo se trasladó a Australia y luego a los países centrales de la UE con el mismo éxito. En el aspecto legal y punitivo, por ejemplo con España, las distancias son astronómicas. En ese país cerca del 25 por ciento de los reclusos carcelarios son por tránsito; accidente con sangre o muerte es siempre prisión efectiva si hay responsabilidad, tocar a un peatón en la senda peatonal o cebra es no manejar más; semáforo en rojo intencional es prisión; velocidad muy excesiva son meses sin conducir; los conductores con más de dos años de antigüedad del permiso de conducir no pueden conducir con tasas de alcohol superiores a 0,5 gramos por litro en sangre y 0,25 miligramos por litro en aire expirado, y con menos de dos años baja a 0,3 gramos por litro en sangre y 0,15 miligramos por litro en aire expirado. El Código Penal español recoge este supuesto como tipo delictivo y en el artículo 379 castiga al "que condujera un vehículo a motor o un ciclomotor bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o de bebidas alcohólicas con penas de prisión de 3 a 6 meses o multa de 6 a 12 meses o con trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días, y en cualquier caso privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años". En todo caso será condenado con dichas penas el que condujere con una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0,60 mg/l o con una tasa de alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro. Las sanciones con vehículo en movimiento son mas numerosas que las originadas con vehículo detenido o por documentación. La contracara es Rosario donde cerca del 70 por ciento de las multas son por estacionamiento y documentación cuando prácticamente los accidentes por mal estacionamiento son mínimos y se llega al absurdo de que en caso de alcoholemia el que va preso es el vehículo y no el conductor, más aun, ni siquiera puede retirar el vehículo el acompañante sobrio. Quizás sea el negocio del acarreo. Que en los países desarrollados se produzcan menos accidentes no es porque los conductores sean mejores, son mejores las políticas publicas de seguridad vial, más rigurosas y no se arreglan con dinero.

Gerardo Orallo
DNI 6.008.474

 

Objeción de conciencia

Con mucha preocupación veo la constante presión a que son sometidos los profesionales de la medicina que han decidido ser fieles a su juramento hipocrático y mantenerse firmes ante el avance de la cultura de la muerte en nuestro país. Ellos están arriesgando su fuente de trabajo por ser coherentes con su vocación de ejercer la medicina. Me refiero concretamente a los que, haciendo uso de su derecho constitucional de ser objetores de conciencia, no aceptan realizar abortos. Su tarea es curar y no matar. No debería ser considerada una práctica médica al hecho de realizar abortos por el simple capricho de la madre de “no querer tener a su bebé”. Porque esta es la primera pregunta que le hacen a una joven que va a consultar a un hospital y vive su embarazo como una crisis por ser “no deseado”. En vez de acompañar a esa mujer en ese momento de crisis, directamente se la induce a que aborte, como si esa fuera la solución, ocultándole todos los trastornos posteriores y de por vida que resultarán de ese crimen. Es como si una persona que atraviesa una depresión y quiere suicidarse yo le acerco un arma, claro porque tiene derecho a decidir sobre su cuerpo. Pero como lo invoca la obra social que los agrupa, lo de los médicos es “el arte de curar”. Pero si le exigimos que maten, ¿quién piensa en ellos? ¿Acaso no les va a quedar una culpa permanente por el mal ejercicio de su profesión? ¿Quién piensa en la dolorosa tarea que intentan imponerle? Por otro lado, la diputada Alicia Gutiérrez presentó un proyecto de ley para crear un registro de objetores de conciencia que funcionaría como una lista negra, ya que, como lo menciona el mismo proyecto, por pertenecer a esa lista, los médicos involucrados ya no podrán ejercer cargos directivos. Tal vez muchos no sepan de esto y por eso mi intención, con la colaboración de este prestigioso diario, de hacerlo público para que esta legisladora suspenda ese proyecto que sumó una abrumadora mayoría de comentarios en contra. En todo caso debería crearse un listado de los que sí están dispuestos a hacer abortos, para que todos visualicen el horror de que son capaces de provocar, manifestando una terrible violencia contra la mujer como es el aborto.
 

Marcelo Arderiú
DNI 14.509.560

 

¿No se le ocurre renunciar?
 

Señor Gerardo Chaumont, claro. ¿Cómo que no? En una de esas el cirujano opera y corta bien o corta mal; por ahí llueve o no; o por ahí usted se gana la grande o se queda con las ganas. Y  si en una de esas le toca o no que lo asalten y lo maten, bueno, es así, por ahí le toca o no, pero qué le vamos a hacer. Después de leer sus declaraciones sobre las muertes en ocasión de robo, usted se supone que está para garantizar la vida de los ciudadanos honestos, no para decir “en una de esas sí, o en una de esas no”. Como ciudadano que paga sus impuestos y hace uso del derecho de elección, exijo que renuncie al del cargo que ostenta. 

 

Miguel A. Decunto


 

Martino, el oportunista

Resulta interesante leer y escuchar la unanimidad general de criterios favorables que existen sobre lo que piensa, y no únicamente de fútbol, Gerardo Daniel Martino. Es una versión un poco sesgada y miope de la realidad. Un caso concreto fue cuando estuvo en Newell’s Old Boys, hace tres años, y criticó de forma alevosa la pésima organización de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Para, hoy en día, exponiendo una gran contradicción al respecto, ser el entrenador de la selección argentina. Cabe recordar que Martino, en 2011, llegó a una final de Copa América sin ganar un partido con el seleccionado paraguayo y “con los 11 colgados del travesaño”, frase popular para definir a un equipo conservador (ni hablar de la última Copa América: con un plantel muy superior en relación al bueno y competitivo de Chile, no exhibió nada de buen fútbol en la final). Mientras que en Newell’s, a contramano de lo que piensa la mayoría, basó el campeonato que obtuvo en 2013 en una máxima bilardista: sacar buenos resultados. Si se analizan con seriedad y profundidad los encuentros de ese equipo, hay una conclusión inapelable: salvo excepciones, en los desarrollos de los partidos, su equipo no fue superior a los rivales en el juego, pero sí contundente en el resultado final. No es casual que sus sucesores hagan lo mismo que él: la diferencia es que el Tata ganaba mientras que Berti, Raggio y Bernardi, alternaron buenas y malas (y por eso son cuestionados). Debería haber un análisis más equilibrado. Nadie niega la trayectoria como futbolista exquisito, los logros y el factor humano de Martino. Pero hay omisiones que deberían exponerse y no son muy frecuentes oírlas, más allá de que resulten un poco antipáticas.
 

Lisandro López
DNI 34.420.077
 

El fin de “la grieta”

Lo que estamos viviendo como sociedad es realmente increíble, situaciones de desencuentro no sólo ya en el ámbito de la política si no en las relaciones interpersonales, y en relaciones que uno jamás se hubiera imaginado y esperado de gente que por cuestiones menores reacciona de una manera intempestiva sólo por opinar distinto, siendo esos mismos que pregonan el diálogo como bandera de pluralismo en una actitud netamente contradictoria entre lo que dicen y lo que hacen. Esto me parece que es el resultado de una grieta, una grieta que forma parte de lo que se pregonó durante esta década y un poco más de este gobierno, donde no hay grises: o sos amigo o sos enemigo. Está sistemáticamente impuesta esta idea de la cual muchos nos daremos cuenta quizás, como en otras oportunidades, demasiado  tarde del mal adonde nos fueron llevando. Quiera Dios que el nuevo gobierno y sus seguidores usen el poder para servir y no para ser servidos de nosotros, de nosotros depende como pueblo exigir que se levanten las banderas de la honestidad, el respeto, de la confianza y de la libertad de decir lo que pienso sin ser un enemigo.
 

Federico Wacker
DNI 17.026.130

 

Borges y la política
 

El 24 de agosto se cumplió un nuevo aniversario del natalicio de Jorge Luis Borges. Siempre admiré su obra, pero también admiré su coraje cívico, su valentía, ya que en mi país no todos se atreven a manifestarse políticamente en público. Borges sí lo hizo no temiendo las represalias. He aquí algunas de sus reflexiones políticas de mayor impacto: “Los peronistas no son ni buenos ni malos; son incorregibles”. “Los peronistas son gente que se hace pasar por peronista para sacar ventaja”. “Mire, yo detesto a los comunistas, pero, por lo menos, tienen una teoría. Los peronistas, en cambio, son snobs”. “A la gente le gusta el comunismo porque les da un carácter y un grupo de amigos”. “El peronismo es algo inverosímil”. “La pena de muerte está bien. Yo, por ejemplo, preferiría ser ejecutado. Estar encarcelado me parece espantoso. Creo que si alguien comete una culpa, está bien que lo fusilen. A mí no me importaría. Al contrario, si me dijeran que van a ejecutarme esta noche, diría: ¡pero qué suerte, vamos a simplificar todo!”. “El vicio más incorregible de los argentinos es el nacionalismo, la manía de los primates” (de “El palabrista”, de Esteban Peicovich).
 

Leda Rinaldi de Kruse