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La segunda luna de Cosquín se vio opacada por las polémicas

Peteco Carabajal tuvo que tocar en el amanecer del lunes por fallas de la programación. El músico santiagueño fue duro con los organizadores.

Martes 28 de Enero de 2014

"Me parece un despropósito la cantidad de artistas que hay que no tienen mérito para estar en el escenario", le dijo a La Capital Peteco Carabajal. La frase fue el epílogo de una noche con clima fresco y agradable, en la que la plaza Próspero Molina de Cosquín estuvo cubierta en un 80 por ciento, en una fiesta que obligó a expresiones polémicas de algunos artistas por fallas en la programación.

Cerca de siete mil personas ingresaron al festival que el domingo anunciaba como artistas convocantes a Luciano Pereyra, Baglietto-Vitale y Peteco Carabajal, quien el lunes amaneció junto a sus fans en uno de los picos emotivos de la segunda luna coscoína. Anoche era el turno de Abel Pintos, con entradas agotadas.

El dúo santiagueño Orellana-Lucca, precedió la brillante actuación de Baglietto-Vitale. El concierto del rosarino y del pianista porteño tuvo que ver con un abordaje del tango, folclore y un mix de canciones urbanas del período de la Trova Rosarina.

La correcta puesta de Luciano Pereyra satisfizo ampliamente a su gente. El cantor de Luján ofreció baladas y un puñado de canciones de su repertorio folclórico.

El segmento más tradicional de la noche fue el que trajo la delegación de Salta. El espectáculo denominado "Salta es una fiesta" puso en escena a Las Voces de Orán junto al Ballet Salta, dirigido por Marina y Hugo Giménez.

Con escasos minutos en el escenario, Laura Ros (una de las hijas de Antonio Tarragó), apenas pudo ofrecer una muestra de su muy buena propuesta.

Unas mil personas quedaban en la plaza cuando a las 5.45 inició su presentación Peteco Carabajal. Prometió que después de algunos temas nuevos vendría una larga lista de clásicos.

Ya en el amanecer del lunes, se dispuso a conectarse con el público fiel que le hizo el aguante y decidió recorrer las plateas con su violín, mezclándose con los bailarines que ocupaban los pasillos.

La promesa de los clásicos de Peteco no pudo hacerse efectiva. La coordinación de escenario le recordaba que había que recortar porque aún quedaban dos artistas más para cerrar la larga noche.

Un problema recurrente de Cosquín es la complicación que genera a los programadores la extensa nómina de artistas disponible.

La grilla original de la segunda jornada incluyó varios artistas que finalmente fueron reprogramados. En algunos casos se trata de artistas de renombre que no aceptan cantar en horarios de madrugada y entonces se les ofrece hacerlo otro día.

Orlando Veracruz, que fue reprogramado, y Peteco Carabajal expresaron su disconformidad al respecto. El cantautor santafesino, con tono de resignación porque no es la primera vez que le sucede, dijo "tenía que estar antes de Luciano (Pereyra), me pasaban para después y está bien, no hay problema les dije, me voy y vengo el año que viene", aunque finalmente se lo incluyó para el lunes.

Por su parte, Peteco Carabajal mostró su descontento: "Me parece un despropósito la cantidad de artistas que hay que no tienen mérito para estar en el escenario. O capaz que lo tienen y lo desaprovechan cantando macanas. Y hay toda una trama que tiene que ver con la organización del festival, que para hacerle un favor a un político, éste le exige que actúen dos ó tres cantores mediocres, pero que tienen que estar sí o sí en horario central. Entonces pasa que Laura Ros, que es una gran artista, tiene que cantar sólo dos temas". Y agregó: "No me quejo del horario, pero pienso que la organización debe salir de esa trampa", relató Carabajal a este diario apenas bajó del escenario.

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