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La Sedronar comienza a caminar las calles de la ciudad

Su titular, Juan Carlos Molina, anunció la creación de centros preventivos y casas educativas terapéuticas en cuatro barrios.

Lunes 07 de Abril de 2014

El titular de la Secretaría de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), Juan Carlos Molina, anunció la creación de centros preventivos de adicciones y casas educativas terapéuticas en distintos barrios de Rosario, en una tarea que apunta a ser superadora de soluciones "momentáneas" y lograr que los jóvenes puedan desarrollar un proyecto de vida.

"Tenemos que pensar más allá, y no sólo sacar a los chicos de la droga momentáneamente. Debemos incluirlos para que en el futuro tengan un proyecto de vida", dijo Molina durante un reportaje que concedió a La Capital. Y resaltó: "Encaramos la problemática de las adicciones desde la inclusión, que es darle oportunidad al que no la tuvo. Es una política de Estado".

Molina, sacerdote en uso de las licencias ministeriales de la Iglesia católica para poder ejercer esta responsabilidad que le ha encomendando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, señaló la necesidad de "una profunda reforma" en el funcionamiento de la policía rosarina y "una Justicia con mayor agilidad" frente a la problemática de la droga, porque "la comunidad reclama un gran sinceramiento".

El ahora funcionario cuenta con gran experiencia en tareas de inclusión social educativa y una amplia vocación de servicio hacia los más pobres y más humildes. Estuvo en El Impenetrable chaqueño, a través de la fundación Valdocco, y cumplió una destacada labor en la misión humanitaria en Haití y en Santa Cruz, origen de su trabajo que desempeñó ad honórem.

—¿Cómo observa la problemática actual en Rosario?

—No podemos desconocer la relación entre narcotraficantes, mandos policiales y algunos sectores políticos. La comunidad reclama un gran sinceramiento y una profunda reforma en esa fuerza de seguridad y una Justicia con mayor agilidad frente a esa problemática. Eso deberá ser acompañado por una presencia fuerte de los gobiernos nacional, provincial y municipal, sino nos convertiríamos en echadores de culpa, y junto a la sociedad civil ya que no todo es cuestión del Estado. Porque la tarea no solamente tiene que ver con la inclusión y la equidad distributiva sino con la construcción de una sociedad más equitativa y que promueva la sana convivencia.

¿Para usted la sociedad se construye con una visión integradora y con el aporte de todos?

Por supuesto que una sociedad se construye con el aporte de todos, sin estigmatizar a nadie y buscando la oportunidad para progresar desde el punto de visita social y económico, logrando el respeto hacia el otro. También desde el punto de vista multirreligioso e interreligioso vamos a trabajar en el abordaje de la problemática de las adicciones en general y de la drogadicción en particular.

—Además del Estado, ¿la sociedad deberá actuar de preventora?

—El problema de las adiciones es de todos, y todos somos preventores. La cosa no pasa por el linchamiento y hacer justicia por mano propia, por generar más violencia. Pasa por ayudar a que esta situación cambie. Hay que fortalecer el Estado y la comunidad para trabajar mucho más en la prevención y asistencia, y para eso se debe caminar la calle. La comunidad esta dolida y desesperanzada y clama por una mayor seguridad. Pero se olvidan de incentivar la creación de centros de prevención, para la recuperación y enseñanzas de oficios a jóvenes y adolescentes de la calle ya que se trata de un trabajo de tres patas: seguridad, prevención y asistencia.

—¿Cuál es su metodología para caminar la calle?

—Es un trabajo mancomunado entre el Estado y dirigentes de movimientos políticos, sociales y la iglesia. Las adicciones son un problema de salud social que rompen con las redes sociales, destruyen la familia, la escuela, el mundo del trabajo, entre otras. Tenemos que reactivar los clubes de barrio, las sociedades de fomento, las parroquias abiertas, como era antes. Tenemos que crear conciencia que tenemos problemas con las adicciones. La Nación en una primera etapa dispuso la creación de 150 centros preventivos de las adiciones con una inversión de 1.279 millones de pesos y 60 casas educativas terapéuticas, que son espacios físicos para jóvenes y adolescentes que ya cuentan con problemas con las adicciones y con un presupuesto de 714 millones. Se tratan de lugares dignos de contención, recibimiento y de promoción de aquel que ya está en conflicto con las adicciones.

—¿Cuáles serán los trabajos de recuperación en esos centros?

—Se trata de una inversión humana y económica, ya que las dos están emparentadas, y se brindará atención e inclusión social, educativa, laboral y cultural mediante la capacitación y fortalecimiento de estímulos que permitan la inserción en el ámbito educativo, social, deportivo y laboral de niños, jóvenes y adolescentes.

—¿Cuántos centros preventivos de adicciones tendrá Rosario?

—En principio, cuatro en los barrios Industrial y toba y otras zonas calientes, con equipamiento de última tecnología tanto para la faz educativa como en los talleres y en la parte deportiva, donde tenemos previsto descubrir los talentos que existen en esos lugares a nivel fútbol y otras disciplinas.

—¿Con qué organismos actúa la Sedronar en la lucha contra el narcotráfico?

—La Sedronar actúa en la prevención, asistencia y capacitación. El Ministerio de Seguridad en la investigación y detenciones. La Unidad de Información Financiera (UIF) en el lavado de dinero de origen delictivo y la Justicia Federal.

—¿Qué opina del anteproyecto de reforma del Código Penal y la imputabilidad de menores que delinquen?

—Soy partidario de una reforma judicial más cercana a la realidad, más ágil y mucho más eficiente. Acabo de visitar la cárcel de Devoto, donde hay 1.600 detenidos y sólo 200 cumplen condenas. Muchos reclaman la baja de imputabilidad pero se debe debatir a fondo, ya que un menor queda a merced de la voluntad de un juez y puede quedar en un instituto el tiempo que el magistrado disponga. Tenemos que trabajar mucho sobre el tema y, cuando un menor delinque y si tiene posibilidad de defensa, nunca hablar de condena sino de reeducación, y ese es el cambio de paradigma que necesita nuestra Justicia.

—¿Cómo fue su encuentro con el Papa Francisco?

—Tengo una buena relación con su Santidad y enormes recuerdos de alguien que me orientó en muchos aspectos. Durante la visita me instó a seguir trabajando en la inclusión, porque el destruido se convierte en descartado, y profundizar la unidad de la patria grande. Y me dio algunas consignas para la Unasur, ya que las adicciones constituyen un problema mundial. Recuerde el combate contra las drogas impuesto por la DEA hace décadas atrás, que fracasó, tanto en los costos para su lucha como en el logro de los objetivos propuestos, y encontramos como un hecho funesto para el mundo un crecimiento en su negocio y consumo por parte de estos enemigos de la humanidad.

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