La sangre tiñó el plan swinger
La investigación sobre el asesinado de la pareja swinger perpetrado en 2004 estuvo sin avances significativos hasta que en 2010, el marido mexicano de la ex esposa de Miguel Angel Graffigna, la actriz porno Romina Iddon Silva, se contactó con la Justicia argentina.

Domingo 09 de Junio de 2013

La investigación sobre el asesinado de la pareja swinger perpetrado en 2004 estuvo sin avances significativos hasta que en 2010, el marido mexicano de la ex esposa de Miguel Angel Graffigna, la actriz porno Romina Iddon Silva, se contactó con la Justicia argentina.

Alfonso Velasco Aznar quiso contar lo que Romina le había confesado: que en 2004, con su ex esposo habían torturado y asesinado a una mujer y a su pareja para apropiarse de una pintura, un cuadro de Picasso.

Velasco Aznar dijo que la historia de Romina lo atemorizó por lo que decidió contactarse con la Justicia argentina. La comunicación se realizó durante seis meses por videoconferencias, al término de la cual la policía planificó una trampa para que la mujer regrese al país y fuera detenida.

Fue así que, con la excusa de que iba a reencontrarse con su hija, Romina Iddon Silva llegó a Ezeiza, en donde fue aprehendida en febrero de 2011. Lo mismo ocurrió con Graffigna. Sin embargo, en octubre de 2011, Iddon Silva fue sobreseída y Graffigna siguió detenido hasta que el juez de Garantías de La Plata, Guillermo Atencio, dispuso su libertad y sobreseimiento.

La policía conservaba, de la investigación de 2004, una agenda de la mujer asesinada, Antonia Zárate, donde registraba los encuentros swingers que mantenía con su pareja, Nicolás De Sousa. Concurrían a dos boliches de Capital Federal. Para la noche trágica, Antonia tenía agendado un encuentro con Graffigna y Romina Iddon Silva.

Según Iddon Silva, ella se encontraba en el primer piso junto a Antonia Zárate, cuando escucharon un golpe seco. De Sousa estaba en el piso; Graffigna le había asestado un golpe mortal con un bate de béisbol. Luego comenzó a torturar a Antonia Zárate para que le confiese dónde se encontraba el cuadro Picasso. Que no estaba en poder de los galeristas De Sousa.