El proyecto para instalar un tomógrafo de última generación y un ciclotrón (equipamiento que provee el material radiactivo necesario para su funcionamiento) en un centro asistencial público de Rosario, dio un paso importante.

El proyecto para instalar un tomógrafo de última generación y un ciclotrón (equipamiento que provee el material radiactivo necesario para su funcionamiento) en un centro asistencial público de Rosario, dio un paso importante.
La Fundación Banco Municipal realizó un estudio de factibilidad para la adquisición, instalación y puesta en funcionamiento de esta tecnología denominada tomografía de emisión de positrones más tomógrafo computado, conocida como PET/CT, y llegó a una conclusión positiva después de varios meses de estudio. Ana Inés Navarro, presidenta de la Fundación, señaló a La Capital que el proyecto para que el equipamiento funcione en un efector público local es "viable desde el punto de vista económico, técnico y legal"
Para analizar en profundidad los aspectos de este proyecto, se conformó una comisión tripartita, integrada por la Fundación Banco Municipal, el Ministerio de Salud Pública de Santa Fe y la Secretaría de Salud Pública local.
Mario Tourn, médico e integrante de esa comisión, agregó: "Esta idea surgió de la necesidad de llegar a todos los sectores de la población local con los avances tecnológicos que permiten mejorar los diagnósticos, tratamientos y pronósticos de muchas patologías". EL PET/CT, explicó el profesional, "se utiliza particularmente en personas que tienen cáncer, para detectar determinadas lesiones que otros métodos no logran descubrir con la misma precisión".
Tourn mencionó que "su uso evita la realización de pruebas diagnósticas invasivas y permite una exploración mucho más exhaustiva en personas con enfermedad oncológica, así como la estatificación y detección de posibles recidivas en tumores de cabeza y cuello, pulmón, mama, esófago y colorrectal, entre otros".
En Rosario, hasta ahora, dos instituciones privadas cuentan con esta tecnología, que aún no existe en el sector público. Estas entidades, por otro lado, deben transportar el material radiactivo que produce el ciclotrón desde Buenos Aires, con una complicación puntual: el material tiene una vida útil muy corta y, en ocasiones, "se pierde" en el camino aumentando los costos y complejizando la concreción de los estudios.
Por eso, "lo que se pretende es que Rosario tenga su propio ciclotrón en un efector público que provea a los privados (que pagarían el servicio)", expresó Navarro.
La Fundación Banco Municipal, dijo su presidenta, "anhela que la implementación de este proyecto sea un aporte efectivo a un sistema de salud con estándares de calidad internacional y llegue a todos".


