Martes 28 de Abril de 2009
En lo últimos días, se publican cartas de lectores denunciando anomalías en distintas situaciones del tránsito de automóviles y peatones. Analizando y reflexionando sobre los distintos temas planteados me permito hacer algunas consideraciones. Si un vehículo cruza un semáforo en rojo y es multado, ¿importa protestar si hay un afán recaudatorio detrás de la reglamentación o habría que tratar de no repetir la infracción? Si alguien estaciona en doble fila, ¿nos habilita al resto a hacerlo o deberíamos cumplir la ordenanza y dejar en evidencia al infractor? Si alguien conduce una motocicleta, no lleva el casco y se accidenta, no sólo se perjudica a sí mismo sino que además acciona todo un sistema de asistencia que bien podría utilizarse en asistir a alguien "responsable". En la ruta resulta increíble que muchos conductores se "olviden" de encender las luces bajas o encienden las que no corresponden. Hay pocas leyes que pidan tan poco para hacer de esta sociedad algo ordenado. Sólo encender las luces bajas. No puedo dejar de reconocer que el crecimiento demográfico nos trajo a esta encrucijada adonde es difícil crear espacios para la circulación. Entonces, pensemos en reducir tránsito y ordenarnos cada uno aportando lo máximo posible, olvidándonos de la picardía criolla y pidiendo a nuestros gobernantes cumplir con su deber después de haber cumplido el nuestro. Tendremos derecho al pataleo.
Andrés Torel, andrestoral@live.com.ar