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La responsabilidad del Estado es llegar a tiempo

Por Rosario Cristiani / Presidenta de la comisión de Educación de la Cámara de Diputados santafesina. La ministra de Educación de la provincia, Claudia Balagué, anuncia como si fuera una gran noticia que están trabajando en la elaboración de un protocolo de intervención para aplicar en las escuelas frente a los conflictos que afectan la seguridad, como la comprobación de que alumnos llevan armas al aula, o sustancias nocivas que consumen en espacios internos de los mismos establecimientos educativos.

Lunes 09 de Septiembre de 2013

La ministra de Educación de la provincia, Claudia Balagué, anuncia como si fuera una gran noticia que están trabajando en la elaboración de un protocolo de intervención para aplicar en las escuelas frente a los conflictos que afectan la seguridad, como la comprobación de que alumnos llevan armas al aula, o sustancias nocivas que consumen en espacios internos de los mismos establecimientos educativos.

También dice que los equipos socioeducativos están cerca de las escuelas. Entonces, cabe preguntarse, si los equipos tienen presencia en los establecimientos escolares ¿necesitaron tantos años para descubrir que los docentes se sienten solos, angustiados y confusos a la hora de resolver este tipo de problemáticas que estallan sin anuncio previo? Sorprende que recién ahora estén "pensando" en un protocolo de intervención que debería haber estado definido desde hace al menos cinco años, cuando comenzó a vivirse en la provincia la peor crisis de seguridad de la que se tenga memoria. El docente y todos los alumnos que no son violentos merecían que se definieran los cursos de acción claros que los protejan a ellos, pero que también garanticen la contención y atención de los estudiantes que incurren en estas acciones peligrosas, seguramente con un fuerte condicionamiento por el mismo contexto violento y anómico en que se desenvuelven sus vidas.

No es un secreto para nadie que en los últimos años se vive un recrudecimiento de situaciones conflictivas en las escuelas, pero parece que el Ministerio de Educación necesita hechos sobresalientes, que aparezcan en los medios, para despertar y darse cuenta de que era su obligación haber dotado, no ahora, sino hace tiempo, a todos los directivos de un protocolo que les dé seguridad y tranquilidad acerca de cómo se manejan estos hechos, protegiendo la convivencia pacífica, y sin afectar derechos individuales de los menores. Pero así funciona el gobierno provincial, corriendo atrás de los problemas, y para peor, llegando tarde; incapaz de prevenir, de distinguir entre lo prioritario y urgente y lo necesario pero no imprescindible, más preocupado por eslóganes marketineros que por el trabajo silencioso que resuelve de verdad los problemas de las comunidades educativas.

Con el ejército de nuevos cargos, coordinadores y coordinadores de coordinadores que pagan todos los santafesinos con sus impuestos, deberían tener un panorama clarísimo de la situación en cada una de las escuelas del sistema. Pero parece que no es así, esperan casos graves como el sucedido en la Escuela Constituyentes para actuar. Seguramente muchos supervisores han presentado cientos de informes acerca de problemas como este, pero como los funcionarios de carrera son prácticamente ignorados, en pro de aumentar el poder del que disponen estos nuevos militantes-coordinadores que están, pero no resuelven, los problemas siguen creciendo hasta que estallan. Y agradecemos que en esas circunstancias, aún no se han producido víctimas irrecuperables.

Es importante también recordarles a las autoridades educativas que la provincia de Santa Fe abarca distintas regiones, distintos paisajes, distintas culturas, y que todos los santafesinos tienen los mismos derechos y merecen las mismas oportunidades. No queremos más bellos programas de inclusión circunscriptos sólo a escuelas de Santa Fe y de Rosario. Queremos que el Ministerio de Educación comprenda que tienen obligaciones y responsabilidades en toda la provincia. Un programa es útil, una decisión es democrática, cuando beneficia a todos los que están en la misma situación, no sólo a los elegidos de las ciudades donde se consiguen más votos. Esperamos que con esta concepción de equidad se arremanguen y de una buena vez se pongan a trabajar en serio para brindar las herramientas que los docentes necesitan para enfrentar la tarea diaria, no sólo la de enseñar, también la de asegurar la convivencia armónica y el desarrollo integral de todos los niños y jóvenes que se confían a su labor profesional.

Y esperamos también, que dejen de llegar tarde a los problemas. Porque la responsabilidad del Estado es llegar a tiempo. Con el protocolo de seguridad, la ministra llegó mucho después de que tocó el timbre. Tiene media falta injustificada.

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