La resignación nos lleva a la muerte
No quiero resignarme a la impotencia, al desamparo, a la ira, a tomar todo con "naturalidad". Mamá falleció el 15 de octubre pasado a los 88 años. 

Domingo 11 de Noviembre de 2012

No quiero resignarme a la impotencia, al desamparo, a la ira, a tomar todo con "naturalidad". Mamá falleció el 15 de octubre pasado a los 88 años. Padecía de la enfermedad de Alzheimer, pesaba 30 kilos, sus días transcurrían en una silla de ruedas. Deteriorada y consumida por dicha enfermedad y próxima al final. Estaba internada en un geriátrico desde hacía siete años. El desenlace es parte de la vida, pero el de ella fue de una violencia extraordinaria, para nada natural. ¿Es natural que en la institución geriátrica de primer nivel, tres personas de buena voluntad y mejor predisposición tengan a su cargo la atención de 20 pacientes con este tipo de patologías además de la limpieza y el orden de las instalaciones y el entrenamiento del personal que recién ingresa? ¿Es natural que suceda un "accidente" en un ambiente controlado? ¿Es natural que ante un evento traumático esta institución no llame al servicio de emergencias que pagamos mensualmente? ¿Es natural que un policlínico prestigioso, que atiende cientos y cientos de personas por día no cuente con un equipo de rayos X que funcione? ¿Es natural que su equipo médico, altamente calificado, no cuente con un tomógrafo para diagnóstico? ¿Es natural confundir un cuadro infeccioso con un traumatismo de cráneo? ¿Es natural "acomodar" la causa del deceso para el certificado de defunción? ¿Es natural no revisar nuestras acciones de todos los días? Lo que hacemos y cómo lo hacemos también nos define como personas. ¿Es natural cargar al "destino" con nuestras responsabilidades? ¿es natural que el último recuerdo que me sobresalta sea su cara deformada y su voz diciendo ¡me duele! ¡me duele!? Porque mamá no falleció de causas naturales, murió de un paro cardiorrespiratorio por un edema cerebral producido por un brutal golpe en la cabeza sobre el lóbulo frontal derecho. Golpe y/o caída que también rompió la cápsula de la articulación del hombro izquierdo. Con la poca fe que me queda me repito, tratando de creer, que ya no sufre, que descansa en paz, que desde donde esté, sonríe llena de luz.

Graciela Sedran Stapinato
DNI. 11.752.485