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La represión en Neuquén incomoda al oficialismo

Mientras Parrilli avaló el accionar policial, el ministro Sileoni lamentó el hecho y el Cels pidió “fortalecer el principio de no represión”.

Sábado 31 de Agosto de 2013

La represión frente a la Legislatura neuquina en el marco de una protesta contra el acuerdo entre esa provincia y la petrolera norteamericana Chevrón generó ayer un contrapunto en el oficialismo, que mostró posturas enfrentadas respecto al episodio.

   El secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, respaldó al gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, y denunció que los incidentes fueron “armados por los intereses que están en contra de la Argentina”, mientras que el ministro de Educación, Alberto Sileoni, calificó el episodio como “lamentable”.

   En tanto, el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), la organización de derechos humanos cercana al gobierno que preside Horacio Verbitsky, pidió que se establezcan “las responsabilidades penales y políticas del hecho”, al tiempo que reclamó a la Casa Rosada que “reencauce y fortalezca el principio de no represión en todo el país”.

   Parrilli responsabilizó a “la izquierda y la derecha juntas” por los incidentes del pasado miércoles contra el acuerdo entre las petroleras, que fue votado favorablemente, y aseguró el convenio para explotar el yacimiento no convencional de hidrocarburos de Vaca Muerta se enmarca en las políticas “beneficiosas para el país en momentos difíciles” pero que chocan “con una batería mediática de infamia, agravios y mentiras”. También dijo que “se juntaron la izquierda y la derecha para atentar contra los intereses del pueblo argentino”, y sostuvo que “todo esto en Neuquén fue armado por los intereses que están en contra de Argentina, de la provincia, de YPF”.

   Sin embargo, Sileoni calificó como “lamentable” el episodio y agregó: “Siempre repudio toda forma de represión. Ojalá que las cosas se reconduzcan y se solucionen”. El ministro reconoció así que hubo acciones “represivas” durante la protesta al tiempo que lamentó las heridas que sufrió “un docente que es hijo de un decano de la Universidad de Humanidades” local.

   Por su parte, el Cels advirtió que “la represión sufrida por quienes se movilizaban en rechazo al acuerdo entre Chevrón y el gobierno de Neuquén exige establecer las responsabilidades penales y políticas del hecho, así como enviar un mensaje político fuerte desde el gobierno nacional para reencauzar los principios de no represión y fortalecer la gestión política de los conflictos sociales”.

   En un comunicado, la organización remarcó que “la valiosa política de no represión instrumentada desde 2003 por el gobierno nacional presenta importantes debilidades desde 2010, cuando volvieron a reiterarse muertes” en el contexto de protestas sociales, por lo que consideró “indispensable” que este principio “sea defendido por el conjunto de la sociedad y la clase política”.

   El gobernador de Neuquén había defendido anteayer el accionar de la fuerza policial y repudiado “la violenta actitud” de quienes marcharon para intentar impedir la sesión en la que finalmente se aprobó el desembarco de las inversiones de la petrolera estadounidense.

   “Hubo bombas molotov, elementos de revoleo. Incluso un diputado provincial de la minoría tirando piedras a la Legislatura. Esto fue armado por dos partidos minoritarios: el Más y el Partido Socialista de los Trabajadores”, denunció el gobernador neuquino.

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