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La rebelión ucraniana se apodera de Kiev y obliga a negociar con la UE

La población salió a las calles porque el primer mandatario, bajo presión de Moscú, desechó un acuerdo de integración con Europa. Con la capital en manos de la oposición, el presidente Yanukovich debió pedir a Bruselas que reabra las conversaciones.

Martes 03 de Diciembre de 2013

Ucrania parece encaminarse a un brusco cambio político, luego de las mayores manifestaciones populares en nueve años y con su presidente, el prorruso Viktor Yanukovich, contra las cuerdas y con el único apoyo de Moscú. Las masas que salieron a las calles desde el sábado exigen su renuncia indeclinable y la reapertura de las negociaciones para asociarse a la Unión Europea, algo que ayer Yanukovich debió conceder apresuradamente. Los manifestantes, en tanto se adueñaron de la capital, Kiev. En la noche del domingo ya habían ocupado edificios clave, como el palacio municipal, y aislado la sede central del gobierno. Luego coparon todos los ingresos y las vías principales de la ciudad mediante barricadas. El premier Nikolai Azarov denunció que el levantamiento era "un golpe de Estado", "ilegal" e "incontrolado", mientras el presidente ruso Vladimir Putin dijo que no se trataba de una revolución "sino de un pogrom" (ver aparte).

Además de haber bloqueado completamente las entradas y salidas de la sede del gabinete nacional y del Banco Central, la oposición ucraniana sumó ayer el apoyo de funcionarios y alcaldes de importantes ciudades del oeste del país, donde la mayoría de la población se siente más cercana a Europa que a Rusia, a la que perciben como una potencia abusiva que históricamente ha sometido a Ucrania. Esta se liberó de Moscú en 1991, cuando cayó la Unión Soviética, pero Rusia siguió teniendo influencia a través de su poderío económico. Los canales de televisión más importantes del país también moderaron su apoyo al presidente Viktor Yanukovich y su primer ministro, Nikolai Azarov, y comenzaron a dar más espacio al frente opositor, que pasó de pedir la firma de un acuerdo de cooperación con Bruselas, a exigir la renuncia incondicional del gobierno. Yanukovich, por su lado, se halla fuera de Kiev y retiró su iniciativa de declarar el estado de sitio.

En una reunión con embajadores europeos, el primer ministro comentó que las protestas pasaron de ser "multitudinarias" a "descontroladas" y advirtió que su gobierno "tiene información de que se está preparando el asalto al edificio del Parlamento. Esto tiene todos los signos de un golpe de Estado. Es muy grave, mostramos paciencia, pero quisiéramos que nuestros socios no sintieran que hay permisividad", agregó, dirigiéndose a los diplomáticos europeos. En 2004, durante la Revolución Naranja, Yanukovich, entonces presidente electo, acusó a las potencias europeas de haber financiado y promocionado la rebelión. La Revolución Naranja fue un levantamiento popular que cuestionó y logró revertir la dudosa victoria electoral de Yanukovich de ese año. El hombre es un férreo aliado de Moscú, y tiene su base electoral en la población del este de Ucrania, donde en gran medida se habla ruso.

Pero ante el rápido deterioro de la situación en las calles de Kiev, Yanukovych decidió anoche llamar al presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Barroso, y pedirle que envíe una delegación para reanudar las negociaciones sobre un acuerdo de asociación con la UE. Hace apenas una semana, Yanukovich, bajo presión de Moscú, desechaba un acuerdo similar. El presidente polaco Bronislaw Komorowski informó que el diálogo entre la UE y Kiev volvió a reabrirse, liderado por el viceprimer ministro ucraniano Serhiy Arbuzov.

A pedido de la oposición, el Parlamento podría votar hoy una moción de censura contra el gobierno del premier Azarov. Antes de las protestas, el oficialismo controlaba una cómoda mayoría parlamentaria. Pero tras la sangrienta represión de este fin de semana, varios legisladores abandonaron la bancada oficialista. La oposición no la tiene fácil para reunir los votos necesarios, pero de lograrlo sus líderes adelantaron que además de hacer caer al gobierno, también llamarán a elecciones presidenciales anticipadas. En tanto, Estados Unidos declaró que la violenta represión policial vista en la capital ucraniana desde el sábado "es inaceptable".

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