La razón de Bertolt Brecht
Acaba de conocerse una encuesta realizada por la consultora Opsm de Zuleta Puceiro que revela el altísimo grado de apatía de los bonaerenses respecto de las próximas primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso).

Miércoles 07 de Agosto de 2013

Acaba de conocerse una encuesta realizada por la consultora Opsm de Zuleta Puceiro que revela el altísimo grado de apatía de los bonaerenses respecto de las próximas primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso). Según este estudio, abarcativo de 35 distritos de la provincia de Buenos Aires, el 48 por ciento de los consultados manifestó sentirse poco o nada interesado por las Paso, el 23 por ciento algo interesado y apenas el 28 por ciento muy interesado. Vale decir que si efectuamos la suma del sector nada interesado con el sector algo interesado, surge que al 71 por ciento del electorado bonaerense le resulta indiferente lo que acontecerá en el país el próximo 11 de agosto. La apatía política del pueblo argentino, su desprecio por los políticos y la política no es un fenómeno novedoso. Su expresión más virulenta tuvo lugar en las postrimerías del gobierno de De la Rúa, cuando millones de argentinos, cacerolas en mano y al grito de "que se vayan todos, que no quede ni uno solo", manifestaron a viva voz su desagrado por los gobernantes. A partir de entonces fue evidente el paulatino y constante crecimiento, fundamentalmente en los comicios a presidente y vice, del abstencionismo, que en la elección de 2007, por ejemplo, rozó el 40 por ciento (ese año unos 7 millones y medio de argentinos se quedaron en su casa el día de la elección). La apatía política evidencia hasta qué punto hay en el país lo que Bertolt Brecht denominaba "el analfabeto político", el ciudadano que, al desinteresarse por completo de la política, permitía con su egoísmo y conformismo el acceso al poder de camarillas corruptas. "El peor analfabeto", decía Brecht, "es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, de la harina, del vestido y de los remedios, depende de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales". La Argentina es, qué duda cabe, un país de analfabetos políticos.

Hernán Andrés Kruse