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La quiniela de las cuatro cifras

Nación, ciudad, provincia. Todas las administraciones están distribuyéndose tareas y preocupaciones en tres frentes. Las elecciones de 2015. Los problemas internos. La borrachera de coyunturas.

Miércoles 02 de Abril de 2014

Nación, ciudad, provincia. Todas las administraciones están distribuyéndose tareas y preocupaciones en tres frentes. Las elecciones de 2015. Los problemas internos. La borrachera de coyunturas. Esta última, la borrachera que provocan las coyunturas, que día por día multiplican el acertijo: de dónde venimos, donde iremos a parar, terminan contaminando las internas y las elecciones de 2015. El menú no es sencillo.

Sergio Massa era intendente; en lenguaje peronista: un coronel. Habló y habló con coroneles (intendentes) con dirigentes sueltos, ONG'S, figuritas y figurones. No hay generales cerca por una razón: General que lo reconozca como jefe baja un rango. Hoy Massa es diputado nacional y su grupo pacta con el resto del peronismo. Es lo usual. Su fenómeno es doble, mediático y anhelante. El peronismo anhela un interlocutor previsible. Los medios lo apoyan. Hay que articular en la provincia, no es sencillo. En la ciudad de Rosario menos.

Cerca del cristinismo Daniel Scioli es como el hijo de Maradona, los/las del círculo íntimo lo repudian, pero no tiene otro destino: es un Maradona. Scioli es un K, no tiene estructura por fuera. El kirchnerismo, derivado en cristinismo, sueña con Randazzo, que es peruca en serio, también con Urribarri y con Urtubey, pero convendría releer a Calderón. Scioli es tropa propia. Hay generales de tropa y de escritorio. Y generales excéntricos, como De la Sota. No se puede obviar un dato. Carlos Alberto Reutemann lleva tres fotos con Sergio Massa. No hay memoria de tanta apoyatura explícita por parte del último ganador que tuvo el peronismo santafesino. La foto con el Lole le suma y Reutemann tendría derecho a veto en los nombres de la provincia que acompañarían a Massa. Una foto con Cristina y/o Scioli no ayuda tanto.

El Frente Amplio, devenido en FAU, Frente Amplio Unen, tiene problemas intestinos de difícil solución. La señora Carrió es cismática y poco previsible. En el mejor de los casos es autonómica. Si solo opinase para Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero es la delicia de los medios de trascendencia nacional. Su capacidad de estropicio no está debidamente mensurada. Sus votos reales tampoco. "Dejarla fuera es inconveniente", sostienen los mesurados. El radicalismo, no logra armonizar después de dos fracasos nacionales y un estropicio provincial. Raúl Alfonsín, más De la Rúa y el terremoto de la abdicación de Usandizaga quitaron derecho a réplica. Nada terminó bien con su conducción. Cobos radical y Binner socialista, frentista, aparecen como los posibles. Binner sin Giustiniani, que desde la orfandad de votos aún clama un espacio. Y Cobos no es Morales, Sanz, Aguad. La Margarita Stolbizer, más Alfonsín junior y Pino Solanas acercan voces, pero la unidad programática es una frase antigua y lejana ¿Qué se vota en un Frente Amplio: el pensamiento absolutista de Carrió, de Alfonsín, del socialismo frentista, de Cobos y el no positivismo? Todos problemas intestinos de difícil solución. Muchas internas de las internas. Tres radicalismos en Rosario. Multiperonismos. Uf.

El peronismo no tiene un mensaje claro. Nadie condena públicamente el enriquecimiento ilícito, verdadero insulto a la democracia. Asumir que el narcotráfico también es una sociedad con su filosofía, sus ideales, sus leyes y sus códigos y que es una guerra no es algo que tengan resuelto. Vamos que ni siquiera saben con que ejército combatirán a la potencia enemiga ¿No es una potencia enemiga el narcodinero, la narcocriminalidad y la narcosociedad? Scioli, Massa, silencio por el foro

Macri tiene un relato que convence al kirchnerismo. Si gana la derecha explícita no será un fracaso total el de esta década. Habrá otro mensaje. Si gana Massa el peronismo sigue. Todos creen en ese numerito. Si gana Binner no hay más salida K, el progresismo habrá triunfado. Es lo peor para el cristinismo. Un honesto y tranquilo ganando. Por favor. Imposible. Hay una guerra de guerrillas para quitar los temas de fondo. Son el cristinismo y sus adherentes los que impulsan una coyuntura permanente, que emborrache el discurso.

Inflación, paritarias, economías adulteradas, narcocriminalidad, educación perdida, obras públicas coimeadas y mentidas. Más televisores, menos rutas. El gradiente de violencia en la sociedad. El cristinismo quiere quitar a Rousseau. Policía, educación, salud. Delegación de poder. Libertad versus seguridad. No hay mucho más fuera de eso. Excepto las milongas diarias. Coyuntura.

El desequilibrio de poder en Rosario, donde hay muchos oficialistas que viven en soltería partidaria, es una consecuencia. El crecimiento de tres radicalismos. El silencio del peronismo y sus aliados, los tropezones del Midachi, cada vez más lejos de una verdadera jefatura, dilapidando esfuerzos y mandatos. El estupor progresista al advertir que la administración provincial acepta el cortejo de los restos del cristinismo. Abrir las puertas para recibir fotografías y promesas. Hum... Ciudad, provincia, país, apuestan su futuro.

Se puede cambiar el futuro acertando a la quiniela de cuatro cifras. La proporción es sencilla. Una cifra ganadora en 10.000. La política aparenta otra cosa. Otro manera, otra esperanza menos timbera.

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