Lunes 28 de Noviembre de 2011
Los siguientes sucesos acontecidos en relación a la designación del presidente de la Cámara de Diputados provinciales me han llenado de dudas e indignación. El hecho concreto de que el señor Rubeo y su séquito pretendan la presidencia de la Cámara no hace otra cosa que mostrar la actitud oligárquica de un grupo de ignotos que por los avatares de la suerte y la disputa palaciega de baja estofa, ocupen el lugar al que aspiran. A pesar de que no simpatizo con la señora Bielsa, no obstante no entiendo cómo es posible e incluso cómo nadie se indigna ante la pretensión del sector que nuclea Rubeo de apropiarse ilegítimamente de un lugar para el cual la representación popular no lo ha acompañado. La interna del 22 de mayo del corriente año arrojó una diferencia de 159.800 votos a favor de la diputada electa Bielsa; las elecciones generales no hicieron más que ratificar la voluntad general expresadas en los comicios anteriores. ¿No será momento de respetar la voluntad popular y terminar con los contubernios, o por lo menos indignarnos aunque sea como consuelo ante los lamentables dichos de la diputada electa? La diputada De Césaris, cuando afirmó que "al presidente lo elegimos los diputados, no la gente". Me pregunto, ya que acorde a De Césaris la voluntad del pueblo no debe ser tenida en cuenta en este caso, ¿cuál es la razón por la cual Bielsa no debe presidir la Cámara? Honestamente, no creo que sea por razones ideológicas o de apoyo a la presidenta de la Nación como han sugerido. Espero que tampoco sea por cuestiones de recursos, llámase cantidad de asesores, modalidad de subsidios y demás gulas. Espero sinceramente que de no ser así por lo menos esgriman mejores argumentos.
Gustavo Ortiz