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La policía mató en un tiroteo al sospechoso de una trágica entradera

Se llamaba Walter Ascencio, tenía 28 años y lo buscaban por asesinar el martes a Leonardo Perrone en Riobamba al 4300.

Jueves 28 de Agosto de 2014

Uno de los sospechosos por el crimen de Leonardo Ezequiel Perrone, el hombre de 38 años asesinado la mañana del martes en la puerta de su casa de Riobamba al 4300, murió baleado ayer tras un enfrentamientos con la policía en una vivienda de Cabín 9, en la ciudad de Pérez. Según fuentes de la investigación, Walter Asencio se tiroteó con personal del Comando Radioeléctrico que lo sorprendió en una moto robada y lo persiguió hasta el sitió donde fue herido de muerte. Allí también fueron arrestados dos familiares del acusado: Sebastián, de 21 años, quien según la versión oficial iba como acompañante en la moto robada y resultó baleado; y un adolescente de 16 años que también es primo del muchacho muerto. Además, los efectivos secuestraron una pistola calibre 9 milímetros que sería la utilizada en la trágica entradera del martes, lo que deberá ser corroborado por una pericia balística.

Sin embargo, los familiares de los Asencio rechazaron de plano esa versión oficial. Señalaron que los muchachos estaban durmiendo en dos viviendas aledañas (Sebastián en la de sus padres y Walter en lo de un tío) cuando los policías del Comando irrumpieron "sin órdenes de allanamiento". Y, al menos en el caso de Sebastián, aseguraron que "fue apresado y baleado" por los uniformados en su habitación, donde además "le plantaron" un arma.

Fuentes oficiales señalaron que cerca de las 9 de ayer Walter Asencio, de 28 años, recibió un balazo mortal en el cruce de El Mistol y Chajá, en Cabín 9, cuando escapaba de la policía en una moto y acompañado por su primo Sebastián, quien no estuvo involucrado en el fatal episodio en el cual asesinaron a Perrone.

El fiscal de Homicidios Dolosos Florentino Malaponte señaló que Asencio tenía orden de detención por el crimen de Riobamba al 4300 como así también "pesan órdenes de captura sobre otros dos muchachos que hasta anoche permanecían prófugos aunque identificados".

Una larga carrera.Una fuente de la pesquisa señaló que ayer todo se inició cuando una patrulla del Comando Radioeléctrico intentó identificar a los ocupantes de una moto Yamaha YBR negra que circulaba por Felipe Moré y Cerrito, a sólo seis cuadras de donde mataron a Perrone un día antes. Según el relato oficial, los motociclistas eludieron a los uniformados y aceleraron la marcha. Entonces se inició una persecución a lo largo de varios kilómetros que terminó en El Mistol y Chajá, en Pérez. "El tiroteo comenzó cuando apenas empezaron a perseguirlos", explicó un vocero policial.

En medio del escape, dijeron desde la policía, los fugitivos se refugiaron en una casa de Cabín 9 desde la cual abrieron fuego sobre los uniformados generando un intercambio de disparos que terminó cuando Asencio fue alcanzado por un proyectil en el abdomen.

Malherido, el joven fue trasladado al Hospital de Emergencias donde murió poco después y tras ser operado. "Ingresó a las 9.40 al hospital y murió a las 11. La bala ingresó y salió del cuerpo", explicó el vocero consultado.

En poder de los sospechosos, según fuentes policiales y judiciales, se hallaron dos armas de fuego. Un revólver calibre 32 y una pistola calibre 9 milímetros cromada "como la que describieron los testigos" de la entradera de Riobamba al 4300 en la que mataron a Perrone, señaló el fiscal Malaponte.

Alevoso.El sangriento atraco por el cual la policía buscaba a Asencio ocurrió a las 6 de la mañana del martes en Riobamba 4354. A esa hora un joven de 18 años intentaba arrancar su auto para ir a trabajar y como no podía le pidió ayuda a su cuñado, Leonardo Ezequiel Perrone. Entonces, ya en la calle, aparecieron tres ladrones armados y, al verlos venir, las víctimas entraron a la vivienda. Pero un asaltante alcanzó a ingresar con ellos y se originó un forcejeo mientras los cómplices del ladrón efectuaban tiros desde la vereda.

Perrone murió en el lugar ante una de sus hijas, de 18 años, que se preparaba para ir a la escuela. El padrastro del muchacho, un taxista de 62 años, recibió al menos tres balazos por los que tuvo que ser operado en el Heca y anoche permanecía internado con pronóstico reservado. En tanto, el cuñado de la víctima fue herido en una pierna y asistido en el hospital Carrasco.

El responsable de la acusación sostuvo que aún no se estableció si el robo fue al voleo o si los hampones esperaban a las víctimas para emboscarlas. Tampoco se pudo determinar si el objetivo era ingresar a robar en la casa o llevarse el auto. Y añadió que en la escena del crimen se hallaron seis vainas calibre 9 milímetros, aunque no se sabía si pertenecían a la misma pistola.

Si bien las pruebas recogidas en el lugar de la entradera orientaban al fiscal de que los disparos mortales se habían realizado desde afuera de la casa, la madre de Perrone dijo haber visto que a su hijo lomataron "en el suelo, como a un perro".

Familia. En dos casas contiguas de Mistol al 100 de Pérez, en un humilde sector de Cabín 9, viven dos familias de apellido Asencio. En una de esas casas reside un hombre con tres de sus hijos y lado vive Faustino Asencio con su esposa y algunos de sus ocho hijos, entre ellos Sebastián,de 21 años y baleado por la policía la mañana de ayer.

   Según contaron los Asencio a  La Capital, ellos vivían originalmente en la villa de Cerrito y Felipe Moré, donde varios familiares siguen residiendo. Entre ellos Walter, de 28 años y con antecedentes penales, quien era buscado por su presunta participación en el atraco que le costó la vida a Perrone.
  Ante la consulta de este diario, los Asencio brindaron una versión diferente a la oficial. “Me despertaron policías golpeando la puerta. Les abrí, decían que buscaban al chico que había matado a un hombre. Yo no sabía de lo que hablaban porque estuvimos más de un día sin luz y no escuchamos las noticias. Como mi hijo estaba durmiendo arriba, lo desperté, le dije que estaba la policía. Ellos subieron y al rato escuché que gritaban «se quiere escapar, se quiere escapar», y enseguida dos tiros. Lo hirieron en su propia pieza, tenía un balazo en la espalda y otro en la pierna. Y se lo llevaron esposado”, reseñó la mamá de Sebastián. Y aseguró que los uniformados no exhibieron orden de ningún tipo para ingresar. “Me dijeron que no necesitaban orden para eso”, contó.
  “Cuando entraron en la pieza —añadió la mujer— mi hijo, que es medio retobado, no quiso que se lo llevaran preso. «¿Por qué me llevan si no hice nada?», les preguntó. Pero después lo encañonaron y lo apretaron contra el suelo. ¿De qué tiroteo hablan? Y para colmo dijeron que tenía un arma y eso es mentira”.
  Los familiares de Sebastián, que quedó detenido con heridas de arma de fuego y que según fuentes judiciales no está vinculado con el crimen de Perrone, aseguraron que el joven tiene antecedentes delictivos de cuando era menor y que en la actualidad trabaja haciendo changas de albañilería. “Estuvo preso cuando era más chico y no le gustó, así que se puso a trabajar”, dijo una de sus hermanas.

No saben nada. En cuanto a lo ocurrido con Walter en la casa de al lado, ninguno de los familiares dijo saber qué había ocurrido. “Vino anoche, se quedó a dormir”, atinó a decir un primo suyo en cuya casa al parecer habría pernoctado el muchacho asesinado ayer. El joven dijo no saber que Asencio era buscado y también alegó que el corte de luz  en el barrio hizo que no supieran las noticias de lo ocurrido en Riobamba al 4300, a unas cuadras del asentamiento donde vivía Walter.
  “Yo no estaba porque me fui a trabajar a las 7 de la mañana, pero creo que mi primo (Walter) estaba durmiendo cuando llegó la policía. Creo que se lo llevaron para atrás y después parece que se quiso escapar o al menos eso dijeron. Le dispararon y se lo llevaron herido”, sostuvo el muchacho mostrando unas manchas de sangre en el piso de la parte posterior de su humilde vivienda.
  “Me fui a las 5.30 a trabajar y en un momento me avisaron que había un montón de patrulleros en mi casa. Vuelvo y me encuentro con esto. ¿Cómo puede ser que hayan entrado de esa manera sin autorización? Dijeron que mi hijo estaba armado y en mi casa no hay ni una gomera, ¿por qué vinieron a patearme así la casa?”, se preguntaba ayer Faustino Asencio, empleado de la firma Limpar que realiza barrido y recolección de residuos en Rosario, mientras adelantaba que denunciaría lo ocurrido ante la Justicia.
  Finalmente, la familia aseguró que también fue detenido Gustavo Asencio, de 23 años y hermano de Sebastián. En este caso, una hermana de ambos dijo que lo arrestaron en una vivienda de Cerrito y Felipe Moré y quedó preso “por averiguación de antecedentes”.

"Me resisto a que gane el delito"

El presidente de la Cámara de Diputados provincial, Luis Rubeo, respaldó al ministro Raúl Lamberto ante los pedidos de renuncia del funcionario. "Yo no soy quien va a designar a los funcionarios del gobernador. Eso lo decide él. Pero este no es un problema de nombres sino de políticas", aseguró. Y agregó: "Los delincuentes tienen cierta impunidad, porque para manejarse como se manejan tienen que sentirse seguros". Y enfatizó: "Yo me resisto a pensar que el delito nos va a ganar la batalla".

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