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La pizzería Anajuana abrió y todo lo recaudadolo destinó a las víctimas

Sin gas, pero con "muchas ganas de recomenzar, dejar un poco atrás el dolor y ayudar a los que lo perdieron todo". Así reabrió el local ubicado en la ochava de Salta y Oroño.

Sábado 17 de Agosto de 2013

Sin gas, pero con "muchas ganas de recomenzar, dejar un poco atrás el dolor y ayudar a los que lo perdieron todo". Con esas metas retomó la actividad anoche, a las 21, la pizzería Anajuana, ubicada frente a la manzana donde hace apenas once días se derrumbó un edificio por una explosión de gas, episodio que dejó como saldo a 21 muertos y decenas de heridos.

A pesar de que el negocio tuvo que alquilar seis garrafas para atender a la clientela porque Litoral Gas no reconectó el servicio, circularon las pizzas, empanadas y milanesas a la parrilla, en una noche por demás de especial y aún en duelo, donde todo lo recaudado se destinó a los damnificados de la Zona Cero. Se trabajó a pleno, no sólo en las mesas sino también con el delivery y el mostrador.

"Gracias a nuestros proveedores que nos donaron mercadería por demás, decidimos que hoy (por anoche), todo lo recaudado se destinará a las víctimas", había anticipado poco antes de la apertura, uno de los dueños, Miguel Boscovich.

El local no pudo habilitar la puerta principal por Oroño porque aún conecta a un salón averiado. Por eso, los parroquianos ingresaron anoche por Salta 2190 y, para lograr ese objetivo, hubo que correr la valla que resguarda la cuadra del siniestro.

Aun con todo eso, los cinco dueños de la pizzería y sus doce empleados intentaron poner en marcha el lugar en la noche de reapertura.

En la misma ochava, pero cruzando el bulevar, también abrió anoche, a las 21, el bar Bound. Aquí resolvieron terminar definitivamente con el luto y trabajar "como siempre, con cena, happy hour, degustación de tragos y DJ". Así lo aseguró uno de los socios del lugar, Lucas Deni, quien consideró: "Todo lo que pudimos hacer ya lo hicimos y decidimos que la tragedia terminó con el aplauso de agradecimiento del lunes a los bomberos; acá hay 30 familias que dependen de este comercio y debemos ponernos en actividad".

La cena. El salón habilitado de Anajuana tiene capacidad para cien comensales. Y anoche se llenó varias veces.

Familias, parejas y amigos se reunieron especialmente a cenar allí para colaborar. Y también se acercaron algunos funcionarios municipales con sus parientes.

Si se recorrían las mesas se podía ver que las vacías tenían tarjetas de reservas.

"Esteban, 2 personas, 21.30", se leía en una. Cerca de allí, una buena fila de gente esperaba sus pedidos en el mostrador, de donde salían pilas de cajas de pizza en manos de los delivery. Todos comentaban que anoche la idea era "colaborar" más que simplemente llevar algo para la cena.

Las primeras. Sobre una ventana se sentaron, entre las primeras, Andrea, Bárbara, Lorena e Inés. "Amigas de la vida", tal cual se definieron.

Y casi pegado a ellas cenó una familia de Baigorria: los Beltrán. "Sí, vinimos especialmente en señal de apoyo".

En una mesa de dos, se los encontró comiendo pastas a una madre y su hijo. "Mientras el de 3 años está en la fiestita nocturna del Día del Niño en el jardín, me traje al más grande a cenar acá en gesto solidario", dijo Eleonora, refiriéndose a sus chicos Valentino y Benjamín.

El movimiento fue incesante y, en medio de los comentarios sobre la tragedia, una vez más en la ciudad se demostró mucha solidaridad.

Así, en la esquina de Oroño y Salta, la de ayer no fue una noche cualquiera.

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