Lunes 08 de Febrero de 2016
La mayor fiesta al aire libre del mundo, el Carnaval de Rio y sus apoteósicos desfiles comenzaron anoche en el sambódromo. El primero de los dos días de desfiles de las 12 mejores escuelas de samba que disputarán el título de "campeona del carnaval" comenzó a las 21.30 ante 70.000 espectadores.
La mayoría de los cinco millones de fiesteros, incluido un millón de turistas que asaltan desde hace dos semanas las calles de Rio a ritmo de samba, cerveza y muchos besos (a pesar de la advertencia de las autoridades) en el carnaval callejero no parecen estar preocupados en lo más mínimo por el zika.
Los desfiles coinciden igualmente con el complicado panorama económico que atraviesa Brasil, con recesión, alta inflación y desempleo, que obligó a las escuelas de samba a apretarse mucho el cinturón y apostar por espectáculos más baratos y simples.
La crisis fue tan dura que 48 ciudades de este inmenso país decidieron suspender sus carnavales, algunos para dedicar esos recursos al combate del mosquito.
Los patrocinios cayeron en picada y el alza del dólar complicó la importación de materiales, con lo cual la única alternativa es lo local y lo sintético. Cada desfile de una escuela cuesta entre 6,5 y 8 millones de reales (USD 1,62 a 2 millones al cambio actual), financiados en parte por la ciudad de Rio, empresas privadas y mecenas, muchas veces jefes del juego clandestino conocidos como bicheros. El año pasado, el gobierno del estado de Rio dejó de invertir en la fiesta y la estatal Petrobras redujo considerablemente sus contribuciones.