Martes 18 de Marzo de 2014
La soberbia y falsedad ganaron terreno en los últimos años en el fútbol argentino. En todo su ámbito. También se incrementaron los críticos sin formación gracias a la era de la comunicación. Son muy pocos los que mantienen la sinceridad en su esencia. Además es moneda corriente encontrarse con hinchas que valoran más a sus colores que a su círculo íntimo. Algunos dirigentes también muestran sus falencias en la cotidianidad. Suelen expresar un doble discurso mientras sus instituciones están al borde del colapso pese a que en algunas latitudes reinan los veranitos. Todo está muy cambiante, poco tolerante. No hace falta mirar hacia Buenos Aires para palpar que hay cuestiones sociales muy delicadas. Rosario es noticia principalmente por la narcocriminalidad, Messi, Central, Newell’s y el Padre Ignacio. También porque debe ser la única ciudad del mundo donde sus dos equipos más representativos no pueden enfrentarse de manera amistosa por la poca tolerancia de sus seguidores. No hay dudas de que las cosas cambiaron en los últimos años, a pesar de que hay protagonistas que se jactan de lanzar frases haciendo referencia a la democracia cuando en realidad lucen por dentro la etiqueta de la soberbia y falsedad que visten al fútbol nacional desde hace unos años. Lógicamente hay un grupo minoritario que está exento de la arrogancia. Pero son muy pocos.