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La pasión que da cuerda al mundo

Sandra Corizzo y Reynaldo Sietecase, hoy, en plataforma lavardén

Sábado 22 de Noviembre de 2014

Sandra Corizzo y Reynaldo Sietecase se reunieron para hablar de amor con poesías y canciones, y también reírse un poco de ese terreno resbaladizo y sin señalizar. La cantante y compositora y el periodista y poeta montaron su espectáculo con obras propias sobre lo que llamaron “las etapas” de ese vínculo en el que dos personas se internan a toda velocidad y -siempre e irresponsablemente- sin seguro contra accidentes. El show de los créditos rosarinos, que ya los reunió hace un tiempo en Buenos Aires donde reside y trabaja Sietecase, se presenta hoy en un única función, a las 21, en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza).

El show marca en realidad su reencuentro sobre el escenario luego de invitaciones mutuas durante la presentación de trabajos previos. Y fueron justamente las coincidencias que encontraron en sus obras individuales referidas específicamente al amor, lo que los impulsó a hacer este show en el que Corizzo cantará temas de sus discos y otros aún sin grabar y Sietecase dirá sus poemas, alguno rapeado, además de contar con videos y un invitado sorpresa.

“Conozco a Sandra desde hace un tiempo y es alucinante como artista. Me parece la heredera de la Trova. Siempre la vi así desde antes que hagamos nada. Nos divertimos mucho, y que esto sea con Sandra para mí es todo más fácil, porque si lo mío no te gusta, pasa igual”, bromeó Sietecase. “Es un zalamero”, devolvió la gentileza Corizzo con humor. “Es muy lindo todo lo que hace. Los poemas de él están buenísimos”, lo elogió.

“Armamos un espectáculo con textos y canciones que repasa todas las etapas del amor, como el enamoramiento, la pasión, es sexo, el desencanto, las rupturas y la vuelta al amor”, contó Sietecase, que escribe poesía desde los 16 años, mucho tiempo antes de “soñar” con ser periodista. Las coincidencias sobre el tema fueron la clave en el encuentro, pero también las diferencias, aclaró Corizzo. “Por momentos encuentro que nuestros trabajos tienen enfoques parecidos”, explicó. Sin embargo, añadió: “Terminamos eligiendo el tema del amor porque era muy común a las dos producciones y después nos parecía algo muy universal. El tipo de miradas que tenían sus poemas mostraba una resonancia con mis canciones. Así empezamos a hablar de las distintas etapas del amor, y coincidimos en algunos temas, por ejemplo él decía «yo tengo este tema que dice nunca te mentí», y yo tengo un tema que se llama “Puras mentiras”. Pareciera que a veces se dan la razón y otras veces los poemas discuten con las canciones”, apuntó.

“En realidad nos divertimos y funcionó”, comentó Sietecase, quien dijo que cuando se dio la posibilidad de presentar el espectáculo en Rosario luego de cuatro funciones en Buenos Aires no lo dudó “porque era como mostrárselo a los amigos, más allá de la gente que viene y que uno no conoce. Me pasó con la obra de teatro «Malditos (todos mis ex)». En Buenos Aires lleva dos años, pero la de Rosario fue la función más conmocionante porque siempre te sometés a la crítica y al afecto”, aseguró.

Sobre las etapas del amor que evoca el show, y que en ocasiones funcionan como ciclos o una película en continuado en la que se desconoce el final, el periodista bromeó: “Es así, es la vida del mamífero hipócrita que es el ser humano, que es el mamífero más complejo. Es el que más miedo le tiene al abandono. Yo digo en broma que hasta en el paraíso hubo problemas. Hay una cosa medio cíclica”, reconoció, aunque apostó: “A veces el amor dura para siempre en distintas variantes y formas”.

Para Corizzo el ciclo amoroso que explora el show conforma una “escena” y tomó distancia de una respuesta concluyente. “Tendríamos que ser especialistas en el amor, que no lo somos ninguno de los dos, creo”, dijo entre risas. “No creo que el amor verdaderamente funcione así. En todo caso es como una suerte de escena amorosa la que tiene ese ciclo, que no necesariamente es el amor. Para mi el amor es una cosa que uno va aprendiendo a través de esas escenas y en algún momento yo quiero creer que uno va a aprender”, bromeó.

Que sean un hombre y una mujer hablando de un mismo tema y de sus etapas que pueden unirlos o separarlos, no significa que las interpreten de la misma forma. “Eso me gusta porque no es la misma mirada sino que son miradas que tienen resonancias”, dijo Corizzo. Sietecase reconoció ciertas diferencias, y añadió: “En «El amor muerde» hay distintas formas de indagación artística y poética, y es una excusa para hablar de los temas de los que hablamos siempre. Miguel Hernández decía «vengo con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida». Son los tres temas más importantes en la historia de la Humanidad, en el teatro, en la canción y en la poesía”.

 

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