Sábado 06 de Febrero de 2016
El Gigante no cambió su fisonomía. Tal vez algo el semblante. Lució lleno como de costumbre, pero en esta ocasión se notó una adrenalina especial. Fácil de explicar: el inicio del torneo, con todo lo que eso implica y más teniendo en cuenta el muy buen año futbolístico del que se viene. Y, como no podía ser de otra manera, palpitando la previa del clásico ante Newell’s del domingo 14. Allí también estuvo puesta la mirada.
Las tribunas, sobre todo las populares, se colmaron tal vez más rápido que otras veces. Es que la venta de abonos llegó a su fin (se vendieron alrededor de 14 mil), motivo por el cual en este torneo difícilmente haya expendio de plateas para socios.
Después, el clima que se acostumbra en el Gigante. Muchas banderas, mucha pirotecnia (un tema a tener en cuenta en la Copa teniendo al club ya se le condonó una sanción) y una enorme ilusión fueron el marco del puntapié inicial del canalla en un torneo con el todos se ilusionan. En igual medida que con la Libertadores, que será, a todas luces, el otro gran desafío del equipo de Coudet, que suele responder desde adentro de la cancha, el empuje desde afuera tiene garantía.