La paradoja del aborto
Estoy a favor de la vida. Vivir es bueno y me gusta. Si mi idea finalizara ahí seguramente la Iglesia Católica y el resto de las religiones me abrirían los brazos perdonándome por ser una creyente que perdió el rumbo. De todas maneras, no termina acá, y por eso siempre tengo problemas.

Viernes 21 de Noviembre de 2008

Estoy a favor de la vida. Vivir es bueno y me gusta. Si mi idea finalizara ahí seguramente la Iglesia Católica y el resto de las religiones me abrirían los brazos perdonándome por ser una creyente que perdió el rumbo. De todas maneras, no termina acá, y por eso siempre tengo problemas. Tampoco ayuda el hecho de que no tengo ni el más mínimo interés en buscar la aceptación de la Iglesia Católica o cualquier otra religión. Para mí, estar a favor de la vida quiere decir respetar y disfrutar la vida. Hay momentos en los que el sacrificio de una vida es necesario para que otra sobreviva, y así es como funciona la naturaleza. Los problemas surgen cuando intento respetar dos vidas en conflicto: la de la mujer embarazada y la potencial vida que lleva en su vientre. Aquí es donde tengo que dar un paso atrás y apoyar la vida existente y la decisión que ella toma sobre la potencial vida. Por suerte, hasta ahora nunca tuve que tomar una decisión así sobre mi propio cuerpo, pero ¿quién dice que las circunstancias no cambien? ¿Cómo se puede conscientemente dejar de lado la inteligencia, la experiencia y el conocimiento que cualquier mujer tiene sobre lo que es mejor para ella e imponer una circunstancia o un destino? Dado el funcionamiento de mi cuerpo puedo producir como mínimo una docena de bebés sanos. ¿Eso quiere decir que alguien puede forzarme a quedar embarazada por el solo hecho de ser biológicamente capaz de hacerlo? No, eso no está bien tampoco. Entonces, no puedo apoyar la presión que se ejerce sobre una mujer para que dé a luz cuando no está lista o no quiere. El problema no es la despenalización, lo que falla es la educación. Legal o ilegalmente el aborto en nuestro país es una realidad a la que se le debe hacer frente por medio de una mejor educación y mejores recursos que funcionen para reducir el número de embarazos no deseados.

Carla Reca