Viernes 26 de Julio de 2013
El lenguaje sencillo que el Papa usó ayer con los jóvenes en la catedral remite a Jesucristo, que hablaba con metáforas y parábolas de su tiempo, y también recuerda a Santa Teresa de Avila, quien junto con Cervantes fijó la lengua castellana al narrar sus encuentros místicos con el Señor mediante comparaciones que utilizaba el pueblo.
"Vayan y hagan lío", expresó ayer el Sumo Pontífice a los cerca de 40 mil connacionales que hay ahora en Río de Janeiro. El hacer "lío" es sinónimo de "desestructurar" y romper con las viejas cerrazones de una parroquia, de un grupo pastoral, de un movimiento, algo que él sabe no será tarea fácil.
Francisco no pretende subirse al podio, está urgido por movilizar el cambio y su forma de expresarse así lo demuestra: en estos cuatro meses habló de salir a la periferia, de abandonar la comodidad de la parroquia y atender las necesidades populares.
A Francisco no se le escapan los términos, los piensa bien y los utiliza en el momento adecuado. Así, a los jóvenes argentinos les dijo en un lluvioso día donde Río de Janeiro alberga a cientos de miles de peregrinos que empiecen por casa: hagan líos en las diócesis argentinas.
Para encuadrar el envío buscó la dimensión espiritual y una vez más recurrió a los aforismos populares: "No licuen la fe". Un alimento licuado necesita menos tiempo de digestión y él quiere diócesis dadas vueltas en medio de una profunda fe arraigada que permita ejercitar virtudes heroicas a los fieles.
Por último tampoco fue una idea voladora recordar que los ancianos, quienes pueden hacer un tándem con los jóvenes porque son la reserva cultural del país.