La palabra sacrificio
Hay deportistas (especialmente los tenistas) que por imperio de su profesión realizan frecuentes viajes a distintos lugares del mundo, ganando, los top ten, verdaderas fortunas con sus triunfos.

Viernes 27 de Diciembre de 2013

Hay deportistas (especialmente los tenistas) que por imperio de su profesión realizan frecuentes viajes a distintos lugares del mundo, ganando, los top ten, verdaderas fortunas con sus triunfos. Y no es distinta la suerte de futbolistas que juegan en Europa, y basquetbolistas de la NBA, aunque no deben viajar tanto. Ahora bien, a algunos de ellos los alcanza un denominador común: el de manifestar que la gente los envidia por la fama y el dinero que poseen, sin pensar que lo han logrado merced a un verdadero sacrificio… Es verdad que prestigio, euros y dólares es la consecuencia de talento y esfuerzo; pero decir que se sacrifican, no obstante que lo hacen sin la menor intención de ofender, es lo más parecido a un agravio; ¿a quienes? A los albañiles que con el calor impiadoso del verano o el frío inclemente del invierno, trabajan 8 ó 10 horas diarias para ganar un jornal que está a años luz del de un Federer, por ejemplo. A los maestros y médicos rurales que tienen que cumplir con su trabajo en las condiciones más adversas. Al personal de enfermería que realiza una de las tareas más abnegadas, complicadas e imprescindibles que demanda la sociedad. A los bomberos que hacen calladamente un difícil trabajo. A los policías que cuando besan a la mujer y a los chicos antes de salir, no saben si volverán con vida; y que en muchos casos, regresan extenuados luego de cumplir con los famosos "adicionales". A los camioneros que están varios días lejos de su familia; manejando horas interminables en rutas con un tránsito cada vez más complicado y peligroso. A los jubilados que hacen malabares para subsistir. A los que andan con los "carritos" recogiendo botellas y cartones, sin que se encienda para ellos la más tenue luz de esperanza en el porvenir. A las amas de casa que hacen magia para administrar el hogar. Usted que está leyendo, seguramente recordará otras disciplinas laborales que sí suponen un sacrificio a cambio de un magro sueldo. Por eso; a quienes el destino los rozó con la "varita" de las estrellas y no con la flecha de los estrellados; a los que viajan por casi todo el mundo, conocen los mejores hoteles e históricas ciudades (siquiera parcialmente), gozando de fama, de gran bienestar y de un futuro perfectamente asegurado, les pido por favor que no cometan la irreverencia de mencionar la palabra… sacrificio.

Edgardo Urraco