La paja en el ojo ajeno
Reflexionando acerca del Día Internacional de la No-Violencia contra las Mujeres, no podemos dejar de destacar el hecho de que muchas veces nos escandalizamos de ciertas prácticas propias de otras culturas, sin detenernos a ver que en nuestra realidad la violencia contra las mujeres es algo que está arraigado en el conjunto de la sociedad.

Domingo 29 de Noviembre de 2009

Reflexionando acerca del Día Internacional de la No-Violencia contra las Mujeres, no podemos dejar de destacar el hecho de que muchas veces nos escandalizamos de ciertas prácticas propias de otras culturas, sin detenernos a ver que en nuestra realidad la violencia contra las mujeres es algo que está arraigado en el conjunto de la sociedad. Es así que cuando un golpeador se la emprende contra una mujer sólo está vehiculizando lo que impera como legítimo en nuestro yo colectivo. Es así que se lo justifica muchas veces diciendo que "por algo será". Pensamos que este tipo de violencia no será erradicado mientras no se cambien las concepciones acerca de los derechos de las mujeres. De poco valdrá pues castigar al golpeador sin hacer nada más al respecto. El golpeador es quien pone en práctica lo que existe teóricamente en la mente de la mayoría. Por eso, volviendo a lo que decíamos al comienzo, más que juzgar escandalizados lo que hacen otras culturas, es urgente que analicemos nuestras propias concepciones acerca de las relaciones entre mujeres y varones. La violencia del golpeador se hace patente porque deja huellas, magullones, heridas; la violencia cotidiana del conjunto de la sociedad la mayoría de las veces no deja evidencias.

Hilda Habichayn

cenur@express.com.ar