La otra cara del Día del Niño
El mes próximo se celebrará el Día del Niño. Por una cuestión electoral, este año se ha corrido la fecha aludida. También ese mes, está dedicado por la publicidad, y de forma especial, a los más bajitos.

Miércoles 29 de Julio de 2015

El mes próximo se celebrará el Día del Niño. Por una cuestión electoral, este año se ha corrido la fecha aludida. También ese mes, está dedicado por la publicidad, y de forma especial, a los más bajitos. Sin embargo, la mayoría sabemos que se trata de algo más profundo como trascendente. La situación que viven niños y menores todos los días del año (cuando no, de años), va más allá de ésta fecha, como así de otras también. No apunto sólo al debido acceso a la salud, a la educación y a la vivienda digna, entre tantos otros, que son indiscutibles. Refiero además y de manera contundente, al marco de referencia y de pertenencia que les corresponde llanamente. A no pocos les ha sido arrebatado con impunidad, complicidades y ensañamiento. Dolorosas mentiras muy difíciles de desandar, que inevitablemente dejan cicatrices profundas en el alma, en el crecimiento y desarrollo de los más vulnerables. Progenitores que opacan la infancia y la adolescencia de los suyos, con el fin de llevar agua al molino propio. Lo peor, que no ignoran la crueldad que a los chicos les plasma. Es como si el fin fuera hacer daño a sabiendas de que el mismo salpica y en creces, a los niños y menores, sin paréntesis en esta realidad. La obsesión de dañar al otro, a veces de forma incesante como patológica, los aparta desde años de lo esencial para la vida de los chicos. Mamá y papá, en primera medida. Cada cual tiene su función, sus roles y son fuente de amor que nadie puede atribuirse el derecho de quitarles a los chicos, nadie absolutamente. A veces el que está en una situación económica buena, posee vinculos innegables que hicieron posible un panorama lamentable hacia quienes no han podido defenderse, sumado al poder o profesión que poseen, ha producido una maraña repudiable y absurda. Los niños siempre debieron y deben estar en primerísimo lugar. También los menores, aunque no sean considerados, sobre todo hoy, niños. Estos niños y menores, debe saberse que realmente viven una mentira que les generó sentimientos que para nada sumaron a fortalecerlos. Esto debería recordarse y tenerse en cuenta, para que no se reitere hacia ellos. Hay padres que cegados por destruir al otro, olvidan o no son racionales en hechos, conductas y actitudes. Lo triste es que no es por momentos, sino a veces desde hace años, que son siglos en el calendario del amor; y ante la necesidad de justicia, que llega a veces muy tarde, cuando llega. A todas las madres y padres alejados de los suyos forzosamente, y por toda vía posible, que el Señor les dé fuerzas en fechas tan especiales y sonoras, y que todos los magistrados de nuestra querida república, ante temas de este tenor, se involucren como deben. Con pruebas, equidad, dinamismo y humanidad. Que piensen en los suyos y en los hijos de sus seres más queridos. Se abrirá así un abanico de sabiduría, apoyado en el sentido común, el criterio elemental, y también de humanidad, respetándose siempre la ley, los códigos, tratados internacionales y todo cuanto realmente hace al bienestar y la salud.

Nora E. Cardarelli