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La oposición venezolana rechazó la invitación de Maduro a dialogar

La oposición venezolana desistió ayer de asistir al diálogo convocado por el presidente Nicolás Maduro luego de semanas de protestas que dejaron 14 muertos, mientras que suman 14 los...

Jueves 27 de Febrero de 2014

La oposición venezolana desistió ayer de asistir al diálogo convocado por el presidente Nicolás Maduro luego de semanas de protestas que dejaron 14 muertos, mientras que suman 14 los uniformados detenidos por dos de esos fallecimientos. "No nos prestamos para un simulacro de diálogo que desemboque en una burla a nuestros compatriotas", dijo en un comunicado Ramón Aveledo, secretario ejecutivo de la variopinta alianza opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD). El dirigente, al comunicar el rechazo al convite en una carta al vicepresidente Jorge Arreaza, denunció además la "represión desmedida con participación en ella de civiles armados convocados por la autoridad". Mas temprano, el principal opositor y ex candidato presidencial, Henrique Capriles, había quitado credibilidad al diálogo, al cual calificó como "una comparsa. No se trata de ir al Palacio de Miraflores a tomarse una foto", afirmó.

Venezuela, el país con las mayores reservas petroleras mundiales, es escenario desde el 4 de febrero de protestas iniciadas por estudiantes del occidente contra la inseguridad, que luego se extendieron al resto del país con copatrocinio de los sectores opositores radicalizados.

Violentos. Ayer la Justicia ordenó prisión preventiva para cinco agentes del servicio de inteligencia, sospechosos de ser responsables el 12 de febrero de los dos primeros muertos en las protestas: la de un estudiante opositor y un simpatizante oficialista, informó fiscalía. Con estos, ya suman 14 los efectivos detenidos por este caso.

Además de los 14 muertos, las protestas han dejado más de 140 heridos y unos 600 detenidos, la mayoría ya liberados, así como 12 denuncias retenidas por la fiscalía y en investigación sobre violación de derechos fundamentales. Las manifestaciones dieron el martes y la madrugada del miércoles un respiro a una población agobiada por marchas, protestas, disturbios y larguísimos mensajes oficiales en cadena nacional.

Curas y empresarios. Maduro, heredero político de Hugo Chávez, creador del llamado "socialismo del siglo XXI", sólo había recibido la confirmación de la asistencia al diálogo del episcopado católico y de Fedecámaras, la gremial empresaria. Fedecámaras es uno de los habituales demonios esgrimidos por los gobiernos chavistas, que la acusan de estar en todos los intentos de golpe —los comprobados y los solamente denunciados— de los últimos años. La cúpula de la Iglesia también genera reticencias en un gobierno que, aunque declamado socialista, evoca regularmente a Dios y la Virgen.

La participación del episcopado fue precedida por un llamado del Papa Francisco para "que cesen lo antes posible las violencias y las hostilidades y que todo el pueblo venezolano, comenzando por los responsables políticos e institucionales, se movilicen para favorecer la reconciliación nacional".

Otras marchas. El sector oeste de Caracas, feudo del chavismo y asiento de los poderes públicos, fue escenario ayer de otra de las cotidianas marchas de miles de oficialistas hacia Miraflores, donde son recibidos por el presidente en ceremonias transmitidas por cadena nacional de radio y televisión. Los campesinos que marcharon ayer suceden a las convocatorias de los trabajadores petroleros, mujeres, ancianos, y empleados de la compañía estatal de telefonía, cada una de ellas movilizadas por "la paz" y en contra del "golpe de Estado fascista en ejecución".

Maduro subió al estrado utilizando un sombrero campesino típico y dirigió un largo mensaje, en el que bromeó con los trabajadores del campo y reiteró sus ataques a opositores y a medios de prensa extranjeros.

Poco antes una manifestación opositora integrada por algunos miles de mujeres vestidas de blanco, salió de sus habituales reductos del este de la ciudad —donde reina el antichavismo— y se desplazó por el bastión del gobierno.

Liderada por la diputada radical María Machado y Lilian Tintori —esposa del detenido líder radical opositor Leopoldo López— la protesta en encaminó hacia un cuartel de la Guardia Nacional Bolivariana para exigir "el cese de la represión y la violencia por parte de los órganos de seguridad".

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