Viernes 06 de Febrero de 2009
La oposición comenzó a fijar límites a las alianzas que se tejieron vertiginosamente durante el verano e ingresó en una nueva etapa, donde los acercamientos dejaron lugar a los primeros enfrentamientos por ocupar el primer plano de las alternativas al oficialismo.
Desde una esquina a la otra del tablero opositor, los dirigentes se encargaron en los primeros días de febrero de dejar en claro que, más allá de sus peleas con el gobierno, también tienen diferencias internas que imponen márgenes a los acuerdos.
Ayer, el candidato a gobernador bonaerense Francisco De Narváez faltó a la convocatoria organizada por el sindicalista Luis Barrionuevo en su casa de Mar del Plata por sus diferencias con otro de los comensales, Eduardo Duhalde, quien impulsa una candidatura del diputado Felipe Solá en la provincia.
De Narváez, como antes Mauricio Macri, se encargó de recordar el pasado kirchnerista de Solá. De todas formas, sus colaboradores buscaron quitarle significado político a su ausencia en Mar del Plata.
Pero el mismo Solá reconoció que con De Narváez "no hay síntomas de unidad".
La radical Margarita Stolbizer, candidata de la Coalición para la provincia de Buenos Aires, rechazó un acercamiento a Solá por considerarlo parte de "una interna del PJ".
"Con Solá no", coincidió ayer el titular de la UCR, Gerardo Morales.
En tanto, el propio Solá afirmó ayer que su "relación" con Macri "puede ser de una unidad definitiva o de una rivalidad sana y respetuosa" en la pugna por suceder a Cristina Fernández de Kirchner en el cargo de presidente.
"No sé si él (por Macri) va a ser" candidato a presidente en 2011, pero "yo voy a intentar serlo", remarcó Solá.