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La ONU exige a Brasil que investigue un crimen

Las Naciones Unidas reclamaron a Brasil que pongar en marcha una "investigación inmediata" sobre el asesinato del coronel retirado Paulo Malhaes, quien había confesado torturas y asesinatos de presos durante la dictadura militar.

Martes 29 de Abril de 2014

Las Naciones Unidas reclamaron a Brasil que pongar en marcha una "investigación inmediata" sobre el asesinato del coronel retirado Paulo Malhaes, quien había confesado torturas y asesinatos de presos durante la dictadura militar. Malhaes fue asfixiado en su casa por tres hombres encampuchados.

"Es necesario que haya una investigación inmediata para aclarar este caso. Los responsables necesitan ser llevados a la Justicia", afirmó la portavoz del Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos, Ravina Shamdasani, al diario brasileño O Estado de Sao Paulo. Agregó que el organismo está reuniendo más informaciones sobre el caso antes de expresar una posición oficial.

El sábado pasado, la policía de Río de Janeiro anunció el hallazgo del cuerpo sin vida de Malhaes, quien semanas antes confesó públicamente haber torturado y matado a presos políticos durante la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985. Según informaciones oficiales de la policía, el coronel retirado de 74 años presentaba señales de asfixia. Se supone que fue asesinado por tres hombres que invadieron la pequeña chacra en la que vivía en la región de Baixada Fluminense, en la región metropolitana de Río de Janeiro. Los delincuentes se llevaron de la casa teléfonos celulares, joyas, armas y computadoras.

"En principio murió por asfixia. El cuerpo estaba acostado en el piso del cuarto, boca abajo, con el rostro pegado a la almohada. Todo indica que murió por obstrucción de las vías aéreas", dijo el comisario de homicidios, Fabio Salvadoretti. El policía agregó que no descarta ninguna hipótesis sobre las causas de la muerte: "Puede haber sido un latrocinio (robo seguido de muerte), una venganza o un crimen relacionado con el testimonio que dio a la Comisión Nacional de la Verdad".

El domingo, la prensa brasileña reveló que el informe forense sobre la muerte de Malhaes no permitiría descartar la hipótesis de que hubiera fallecido a raíz de un infarto, pero esta información no ha sido confirmada por la policía, que sigue tratando el caso como crimen y empezó a indagar a testigos.

El pasado 25 de marzo, Malhaes se convirtió en el primer militar brasileño en admitir y dar detalles sobre cómo torturaba, mataba y ocultaba cadáveres de presos políticos, como parte de un equipo de represores que actuó en los años 70 en la llamada Casa de la Muerte, que funcionó en Petrópolis, en la región de Río de Janeiro. El detallado testimonio fue dado por el militar ante la Comisión Nacional de la Verdad (CNV), creada por la presidenta Dilma Rousseff para investigar los delitos cometidos durante la dictadura.

Malhaes contó que el ejército le ordenó desenterrar y hacer desaparecer el cuerpo del diputado Rubens Paiva, quien desapareció en 1971. El "trabajo" acabó haciéndolo otra persona, por lo que no podía dar detalles sobre su paradero.

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