Miércoles 20 de Julio de 2011
El método de cercenar los derechos ciudadanos suelen dar origen a debates. Vienen bien en época de campaña. Esto me recuerda a días atrás, por el tema de retirar los saleros de las mesas de los restaurantes. Como si uno no fuera suficientemente inteligente como para saber si algo que comemos nos perjudica. Existe la sal marina que no hace daño, pero el o la que hizo el proyecto no lo sabría. Nunca se informan. Ahora con la prohibición de los anuncios sobre ofrecimientos sexuales se están invadiendo los derechos o libertades individuales de las personas y de los medios privados e Internet. Hoy prohiben ésto, mañana podrían ser los anuncios de compra-venta de autos con la idea de protección sobre accidentes viales o para obligar a usar las bicicletas. Cada uno tiene derecho a madurar o experimentar la vida por sí mismo, sin que ningún funcionario le prive esto o aquello. No es un buen método para evitar la prostitución, que para algunos es un triste trabajo, ni la trata de blancas, ya que hecha la ley, hecha la trampa. Es posible que se incrementen los pedidos, ofrecimientos de trabajo de todo tipo, con ofertas de fotografías en sus CV, como ya se hace, y será en forma oculta, tal vez con trampas y engaños. Mientras que hasta ahora se hacía en forma expuesta. Podrían haberse ocupado con detectives de llamar e investigar sobre el tema. Hubiera sido mejor recibido por la sociedad y los padres responsables el haber prohibido la toma de los colegios por los alumnos, sin que tengan respeto por las autoridades, el salvajismo de destruir sus propias escuelas con graffittis y otros daños, para que los chicos se eduquen y aprenden ética y buena conducta. Las ofertas de sexo podrán seguir en la calle, en revistas, suplementos o por cualquier otro medio que las partes interesadas puedan crear. El tema es mucho más profundo como para que se resuelva sacando anuncios, subestimando a todo el mundo.
Susana Cabal