Domingo 13 de Marzo de 2011
El santafesino Adrián Della Rosa vivió una verdadera odisea en Japón para poder reunirse con su esposa y sus dos hijos en la zona del desastre provocado por el terremoto del viernes pasado. Fue un recorrido de 1.000 kilómetros en medio de rutas colapsadas, prohibiciones de tránsito y la dificultad para hallar combustible para su vehículo. Finalmente, a las 13.30 de ayer abrazó a Alejandra y a sus pequeños hijos en Kobayashi, luego de permanecer separados e incomunicados durante más de un día.
“Ya estoy en casa. No lo puedo creer. Los chicos están sanísimos, bárbaros. Ya estoy preparando unos mates bien argentinos. No hay nadie en la calle y la ciudad parece arrasada, con una neblina muy suave”, relató.
Della Rosa, quien nació en Reconquista, había relatado la travesía de 1.000 kilómetros que tuvo que sortear para reencontrarse con sus seres queridos a cronistas de la radio cordobesa Cadena 3: “Acabo de hablar con Alejandra y me dijo que están en casa, bien, y que los chicos se encuentran durmiendo”.
El hombre agradeció las gestiones realizadas por el personal de la Embajada argentina en Japón, que le fue allanando el camino para que pudiera concretar la travesía con éxito.
Postales. Consultado sobre el escenario que más le impactó, dijo que pudo ver una montaña “bastante grande y totalmente desmoronada”, al tiempo que “el túnel que la atravesaba estaba destruido y, sobre el final, había dos colectivos chicos, con capacidad para unas 15 personas cada uno, aplastados”.
Della Rosa también les dio las gracias a los medios de comunicación de la Argentina por el apoyo brindado: “Viajaron conmigo y me dieron una palanca bárbara. Hubo momentos en los que estuve muy mal, pero ustedes estuvieron allí”.
El hombre encontró a su esposa, Alejandra Sato, y a sus hijos Angelina, quien ayer cumplió 9 años, y Valentino, de 6, en un refugio al que habían sido trasladados tras el terremoto y el tsunami que azotaron Sendai, pero luego regresaron a su casa.
El argentino se mantuvo en comunicación telefónica con la prensa durante gran parte de su viaje de regreso, tras haber ido a Kobe (hace una semana) por cuestiones de trabajo.
Durante su estadía en esa ciudad se produjo el terremoto seguido por un tsunami que lo llevó a temer por la vida de su mujer y de sus dos hijos. Había recibido un mensaje de Alejandra (una argentina con doble nacionalidad) que decía: “Un terremoto tremendo. Te amo”. Luego, perdió el contacto y entró en pánico.
El consejo. Los rescatistas le recomendaron a Della Rosa que mantuviera la calma y regresara al punto de partida, pero el hombre no hizo caso y fue en busca de su familia.
“Si bien no hay nafta, tampoco puedo esperar más. Como sea, voy a llegar”, sostuvo. Y lo logró.
En Japón residen unos 4.500 argentinos y ninguno de ellos había sufrido percances durante el terremoto, según reiteró el embajador del país ante Tokio, Raúl Dejean Rodríguez. l