Martes 14 de Mayo de 2013
Quizá la ingrata realidad de los trabajadores del Instituto Obra Social del Ejército (Iose) no sea una noticia atractiva para los medios. Pero tal vez sea una gran noticia para sus afiliados: militares, gendarmes y sus familiares, ya se ven beneficiados de no tener que pagar el coseguro de las prestaciones médicas. ¡Sí! Se autorizan sin costo alguno. Esto es consecuencia del cansancio de los trabajadores, que después de invertir los mejores años de nuestras vidas trabajando para el instituto, por períodos que van desde 15 a 30 y 35 años y que, al pasarnos a planta permanente en 2010, nos asignaron las categorías más bajas de los agrupamientos, categorías que se aplican a las tareas complementarias, “sin responsabilidades”. O sea, que dentro de la organización, seríamos los auxiliares de los auxiliares. Por tal motivo y por los años transcurridos en nuestros reclamos, decidimos trabajar de acuerdo a las categorías que figuran en nuestros recibos de haberes, que son las mismas que nos liquidan como salario. Los trabajadores del interior del país hemos sido postergados y discriminados. Nos robaron nuestra historia laboral, la carrera, el poder ascender y ocupar los puestos de acuerdo a nuestras capacidades y responsabilidades. Fuimos omitidos de un trato igualitario con los trabajadores de Buenos Aires, a quienes siempre les pagaron mejores salarios, tuvieron acceso a las categorías más altas y la mayoría fueron de planta permanente desde siempre. El Iose no cumple ni siquiera en pagar el salario mínimo vital y móvil. El trabajador recién ingresado cobra 2.200 pesos de bolsillo. Hoy, los funcionarios responsables que acompañaron nuestro crecimiento, valorando y ponderando nuestro trabajo, ya no están.
Noemí Eva Martínez / DNI 12.700.153