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La multitud marchó a San Nicolás en un testimonio de fe multiplicado

Miles de peregrinos partieron puntualmente acompañando la imagen de la Virgen, en la 20ª edición. Los feligreses desafiaron los pronósticos de lluvia. Este año, acompañaron las oraciones de Francisco.

Domingo 08 de Septiembre de 2013

Alegres, preparados, comprometidos y, en algún punto, desafiantes, sobre todo del tiempo que amenazaba con tormenta. Así marcharon ayer los miles de peregrinos que emprendieron viaje a pie hasta el Santuario de la Virgen en San Nicolás. Fueron a pedir, a agradecer, a cumplir con alguna promesa, o simplemente a vivir el desafío de la caminata, en lo que fue la vigésima marcha a la ciudad bonaerense donde el 25 de septiembre de 1983 Gladys Motta vio aparecer por primera vez a María. Como en pocas ocasiones, la peregrinación que ayer a las 15 partió, como lo hace desde 1993, a pie desde Rosario a San Nicolás, se desarrolló en sus primeros tramos bajo la lluvia y con la amenaza cierta de seguir así, considerando los pronósticos climáticos. Pero el chaparrón fue sólo pasajero, y siguieron su camino.

Fenómeno de fe popular que atrae fieles de Rosario y de toda la provincia y que moviliza a creyentes y curiosos a todo lo largo de la ruta provincial 21, la peregrinación partió ayer puntualmente de la esquina de Ayacucho y Arijón, acompañada por un importante aparato de asistencia en seguridad, salud y comunicaciones integrado por la policía provincial, la Guardia Urbana Municipal, la Dirección de Tránsito de Rosario, bomberos, personal médico y paramédico del Sies 107, y numerosos voluntarios de las agrupaciones católicas, totalizando más de 900 colaboradores, según señaló a este diario Martín Paleari, de la comisión organizadora del Arzobispado rosarino.

Solidarios, también se movilizaron los integrantes del Centro de Ex Combatientes de Malvinas con su camión y sus cocinas de campaña para componer la logística de la peregrinación, junto a numerosas camionetas de agrupaciones de turismo aventura, para el traslado de bebidas, alimentos y otros elementos para la travesía de los miles de caminantes.

Con total naturalidad, los trabajadores de la estación de servicios de la esquina de Arijón y Ayacucho descansaron de sus labores por algunas horas mientras el lugar era literalmente invadido por peregrinos en busca de instalaciones sanitarias y de la sombra y el fresco del que podían carecer durante la larga marcha hacia el sur, que iniciaron poco después. Mientras tanto, los jóvenes colaboradores ultimaban detalles ante la inminente llegada de monseñor José Luis Mollaghan para alentar y bendecir a los peregrinos que acompañarían a la imagen hasta el "campito" de San Nicolás.

Movilizados. El adelantamiento de la fecha de la peregrinación fue decidido por la Iglesia para que no se superpusiera con la próxima celebración de la beatificación de José Gabriel Brochero, "el cura gaucho", en la provincia de Córdoba. Este cambio de fecha no provocó merma en la participación, sino todo lo contrario. Movilizados por sus personales motivos, pero también convocados por el llamamiento del Papa Francisco a manifestarse por la paz en Siria, miles de personas de todas las edades se adelantaron, desoyendo a los organizadores, a la partida del móvil que trasladaba la imagen de la Virgen cubriendo densamente las 10 cuadras de calle Ayacucho hasta Circunvalación.

Diego Gabriel Luna es joven. Ayer estaba solo ayer y por primera vez participó de la peregrinación. Equipado para la marcha con su mochila y un bastón, señaló: "No tengo mayores problemas. Sufrí algunas cuestiones de salud, pero ya estoy bien y quiero demostrarle mi fe a la virgencita; por eso vine, espero aguantar", decía, mientras aguarda la partida.

En esta vigésima peregrinación, el uso de bastones para apoyar la marcha pareció ser la novedad. Algunos apelaron a lo que parecían antiguas reliquias familiares recicladas, pero el estilo que se impuso fue el del palo de escoba o de cepillo, provistos algunos con empuñaduras de manubrio de bicicleta.

   Estela Cubillas estaba sola y parada en el medio de la calle. El volumen atronador de la música ni la afectaba. Vestida con ropa deportiva y provista de bastón, Estela marchó a San Nicolás para demostrar agradecimiento. “Ya varias veces fui cuando en mi familia pasamos por momentos muy feos a pedir, pero ahora la virgencita me ayudó; mi marido consiguió un buen trabajo y corresponde ir a agradecerle lo que nos dio”, dijo sonriente.
  Mauro Rodríguez y Tomasa Delgado son familiares. Mauro también debutó en esto de caminar a San Nicolás y quiso cumplir una promesa que no revela, pero Tomasa tiene experiencia por haber participado en varias marchas. “En los primeros momentos te cansás —dijo—, pero una vez que agarrás el ritmo te empiezan a venir muchas cosas a la mente. Es como que Dios te va guiando y te relajás y seguís pensando en las cosas de cada uno”.

Por Justicia. Sobre la vereda de calle Ayacucho, un grupo de personas se alistaba para partir, todos ataviados con remeras que exhiben la imagen de Belén Villarruel, la joven atropellada en General Lagos cuando volvía en moto de su trabajo en Pueblo Esther. “Además de la fe, nos mueve el deseo de justicia, porque el caso sigue igual, con el asesino suelto por el pueblo”, dijo Marcelo Mujica, padrino de la joven víctima.
  Un locutor del acto arengó a los presentes a cantar y les recordó que aunque las “intenciones” de la marcha eran orar y pedir por el Papa, el respeto a la vida y la unidad de la patria entre otras, puso énfasis en que los presentes pidieran por la paz “en el país, en la ciudad y en el mundo, en un país que nos cuide”.
  Mientras, don Atilio Bisetti, cargando su mochila, su bastón de palo de escoba y muy bien predispuesto a hacer noche en el camino, le contó a La Capital: “Voy a San Nicolás para cumplir una promesa de agradecerle a la Virgen por un problema de trabajo en el que me ayudó hace algunos años. Me gusta mucho que haya chicos en esto, porque en mi juventud esto casi no existía”, se alegró.
  “Un nenito que se llama Joaquín y es de Las Parejas y necesita viajar a China para hacer un tratamiento”. Esa fue una de las intenciones que trajeron desde esa ciudad santafesina un grupo de 19 personas identificadas por sus remeras de algodón con imágenes impresas de la Virgen y el nombre de la ciudad que también se sumaron a la peregrinación.
  Así fue ayer la partida de la multitud acompañando a la Virgen, que viajó dentro de su ornasina sobre una camioneta gris, rodeada de los colaboradores y seguida por los miles de fieles aplaudieron su paso.
  La marcha culminará hoy, a las 7 de la mañana, cuando los peregrinos, tras cumplir con diversas etapas (descanso en Pueblo Esther, Arroyo Seco, Pavón y Villa Constitución), crucen el limite interprovincial del Arroyo del Medio, arriben al campito del santuario, donde monseñor Mollaghan oficiará la misa central.

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