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La muerte de Antonella, un caso que aún resuena

Es la chica que falleció después de negarse a recibir atención médica. La Capital estuvo en el pueblo. Medidas judiciales y opiniones.

Domingo 07 de Julio de 2013

Rosario del Tala / Enviado Especial.- La muerte de Antonella Mirabelli, ocurrida el 15 de junio en Rosario del Tala, sigue dando tela para cortar en esta ciudad del centro de la provincia de Entre Ríos. La Justicia ordenó distintas medidas impulsadas por el abogado del padre de la joven, destinadas fundamentalmente a salvaguardar la integridad física y psíquica de las seis hermanas menores de esta joven de 19 años, fallecida por su voluntad de no recibir atención médica ante su anorexia nerviosa, en tanto que sus tíos paternos impulsan una investigación para determinar si existió "abandono de persona".

Rosario del Tala es una ciudad del centro de Entre Ríos que pese a su población de unos 20 mil habitantes se niega a perder sus costumbres de andares tranquilos y puertas sin llave, y vive de una economía basada en la actividad agropecuaria. El caso de Antonella Mirabelli alcanzó trascendencia nacional, pero a poco menos de un mes del hecho y de una marcha en la que participaron algo más de 200 vecinos, las acciones se limitan al ámbito de la Justicia.

El abogado Gustavo Baridón, que representa a Cristián Mirabelli, padre de Antonella, recibió a LaCapital en su estudio y destacó que Luis Bojián, defensor de Pobres y Menores de la ciudad, a cargo cuando murió Antonella solicitó una serie de medidas y en el marco del expediente de protección de personas, la jueza María Elina Corral decidió la intervención del área de Niñez Adolescencia y Familia para que con todos sus profesionales intervenga en el nucleo familiar".

"Otra medida fue la participación de peritos del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos en todo lo que tiene que ver con la evaluación psíquica y social del grupo familiar. También se obliga a la mamá de Antonella, Verónica Rodríguez, a una entrevista con los profesionales", señalo Baridón. Y enfatizó el aspecto de la intervención del Hospital San Roque de la ciudad, para que obligatoriamente tomen conocimiento del estado sanitario de las hermanas, así como del cuadro de vacunación completo, ya que el padre teme que siempre por motivos religiosos sean privadas de esa prevencion en salud.

Los padres de Antonella están separados desde hace seis años, y según trascendió, el motivo de las desavenencias conyugales sería precisamente la muy particular religiosidad de la gran mayoría de los familiares de la madre, en especial la abuela, Cielo Rocca, señalada por la población local como la principal impulsora de una concepción que subordina todo a la voluntad de Dios. Al respecto, todas las fuentes consultadas en Rosario del Tala por este diario consideraron que tales prácticas no responden a los cánones de ningún culto reconocido y “ni siquiera a los de alguna secta”.

Prioridad. El complejo caso pone sobre la mesa temas de eterna discusión como la fe y presenta en lo jurídico dos aspectos: el primero, según Baridón, es el del padre del grupo, quien priorizó la protección de las seis hijas menores, de entre siete y 16 años, imbuidas del mismo pensamiento religioso de la madre y la abuela; el otro, el que encaran los tíos paternos de Antonella, que con el patrocinio de letrado Carlos Manfroni buscan establecer si existió un posible abandono de persona de parte de la madre. Desde un principio, el procurador general de Entre Ríos ordenó investigar ademas “si existió algún tipo de ayuda o instigación al suicidio” ante la negativa de la víctima de recibir tratamiento.

Justamente esa decisión personal de la joven mayor de edad es el principal argumento de los que aducen que Antonella era libre de decidir lo que quisiera, inclusive dejarse morir. A su vez, el abogado de los tíos plantean la hipótesis de que el evidente mal estado de salud le imedía adoptar decisiones claras. Fue por este aspecto del caso que se ordenó exhumar el cuerpo y efectuar una autopsia, cuyos resultados aún no están.

Imposición. Baridón consideró que, en el aspecto religioso del caso, “hay una imposición totalmente verticalista de la abuela. En estos casos no depende ni del padre ni de la Justicia, sino del Estado a través de sus especialistas. Esta mujer se creó su propia religión —concepto este que compartieron el abogado Manfroni y Sergio Daniel Rodríguez, subjefe a cargo de la departamental Rosario del Tala de la policía enterriana— que luego transmitió a sus hijas y nietas y ahora hay un “importante número” de personas.

Más tarde, la propia Cielo Rocca y su esposo, Carlos Rodríguez, consultados por este diario (ver aparte), estimaron que entre familiares y vecinos de la ciudad, son unos 20 los integrantes del grupo que se congregan a orar siguiendo esa particular práctica religiosa.

La Capital intentó dialogar con el padre de Antonella, Cristián Mirabelli, quien prefirio no hacer declaraciones “para mantener un perfil que no perjudique” a las hijas.

Ni la abuela ni la madre de Antonella han sido imputadas hasta ahora por ningún delito, y desde el mismo ámbito jurídico se especulaba con que, salvo que se establezca fehacientemente la existencia de incitación al suicidio o abandono de persona, “no habría pena y serían declaradas inimputables”.

Las medidas que estos días deberán establecer los profesionales municipales y provinciales del área de Niñez, Adolescencia y Familia de Entre Ríos de acuerdo al mandato de la Justicia podrían contribuir —indicaron los abogados involucrados— a establecer un marco de normalidad en materia de salud física y especialmente psíquica que consideran absolutamente necesario para las seis hermanas de Antonella.

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