La moviola: "Words, words,words" (Hamlet)
Hace poco cumplí mis setenta y ocho años; los cumpleaños a partir de cierta edad no significan lo mismo que alguna vez significaron. En todo caso, es pensar por qué, Dios o la naturaleza o nosotros mismos...

Domingo 22 de Septiembre de 2013

Hace poco cumplí mis setenta y ocho años; los cumpleaños a partir de cierta edad no significan lo mismo que alguna vez significaron. En todo caso, es pensar por qué, Dios o la naturaleza o nosotros mismos, nos hemos permitido llegar a esta edad. Cualquier cosa que, digamos, se transforma en "palabras, palabras, palabras" del Hamlet.

Me afectan unos pequeños problemas de salud, no son importantes pero son invalidantes. Vivo, es lo esencial y vivo amando, lo de invalidantes puede ser exagerado aunque no creo que lo sea.

Volvamos a lo importante, vivo, amo, me aman, me visitan mis nietos, hablo todavía con algunos amigos, disfruto de eso que podría decirse son pequeñas grandezas de la vida. Pienso en que estoy a punto de sacar un libro de poemas con mi gran amigo Rubén Echagüe, quien lo ha diagramado e ilustrado bellamente.

Todo esto me reconforta, pero no significa que la línea de la que hablo no siga latente. Es posible que todos los cumpleaños marquen una línea pero éste especialmente marca una línea tan perfecta y prolija que no puedo ignorarla aunque no sepa bien de qué se trata. Sobre todo porque indudablemente tienen una tendencia que siempre he tenido y que va en aumento.

En estos últimos siete meses donde apenas salgo, me he dedicado a estar rodeado de libros y de música, con el agregado del amor que me dan aquellos que me quieren. Es cuando me pongo a tratar de recrear momentos que me dejaron marcado. Por ejemplo, entre otras cosas, uno de mis primeros encuentros con Borges. Lo entrevisté por vez primera, acá en Rosario; estábamos en el hotel Italia, Borges, su madre y yo, nadie más.

Fue por abril de 1964, en un momento dado Borges me habló de los grifos, ignoro por qué, pero me dijo que se acababa de dar cuenta de ver pasar un grifo, en realidad nadie los ve. Yo conocía su artículo, en "Manual de Zoología fantástica", que publicó en 1957 en los breviarios de Fondo Cultura Económica.

En el artículo Borges decía: "Monstruos alados dice de los grifos Heródoto, al referir su guerra continua con los Arimaspos; casi tan impreciso es Plinio que habla de las largas orejas y del pico curvo de estos «pájaros fabulosos» (X,70) . Quizá la descripción más detallada es la del problemático Sir John Mandeville, en el capítulo 85 de sus famosos Viajes:

"De esta tierra (Turquía) los hombres irán a la tierra de Bactria, donde hay hombres malvados y astutos, y en esa tierra hay árboles que dan lana, como si fueran ovejas, de la que hacen tela. En esa tierra hay ypotains (hipopótamos) que a veces moran en la tierra, a veces en el agua, y son mitad hombre y mitad caballo, y sólo se alimentan de hombres, cuando los consiguen. En esa tierra hay muchos grifos, más que en otros lugares, y algunos dicen que tienen el cuerpo delantero de águila, y el trasero de león, y tal es la verdad, porque así están hechos; pero el grifo tiene el cuerpo mayor que ocho leones y es más robusto que cien águilas. Porque sin duda llevará volando a su nido un caballo con el jinete, o dos bueyes uncidos cuando salen a arar, porque tiene grandes uñas en los pies, del grandor de cuerpos de bueyes, y con éstas hacen copas para beber, y con las costillas, arcos para tirar. En Madagascar, otro famoso viajero, Marco Polo, oyó hablar del Roc y al principio entendió que se referían al Uccello Grifone, al pájaro grifo (Miliotne, CLXVIII). En la Edad Media, la simbología del grifo es contradictoria. Un bestiario italiano dice que significa el demonio; en general, es emblema de Cristo, y así lo explica Isidoro de Sevilla en sus Etimologías: «Cristo es león porque reina y tiene la fuerza; águila, porque, después de la resurrección, sube al cielo». En el canto XXIX del Purgatorio, Dante sueña un carro triunfal tirado por un grifo; la parte de águila es de oro, la de león es blanca, mezclada con bermejo, por significar, según los comentadores, la naturaleza humana de Cristo. Blanco mezclado con bermejo, da el color de la carne) Otros entienden que Dante quería simbolizar el papa, que es sacerdote y rey. Escribe Didron, en su Iconografía cristiana: «El Papa, como pontífice o águila, se eleva hasta el trono de Dios a recibir sus órdenes, y como león o rey anda por la tierra con fortaleza y con vigor»".

Ahora sé, que por ese tiempo, Borges estaba según una de sus biografías, profundamente enamorado de Margarita Guerrero, quien lo ayudó en esa compilación de animales fantásticos. Parece que era un amor desmesurado, y así lo cuenta el mismo biógrafo que dedica pocos renglones al libro.

Por otro lado, que yo sepa o conozca, hay un solo libro dedicado a Borges, "La expresión de la realidad en la obra de Jorge Luis Borges", de Ana María Barrenechea, que es el único que contiene una sesión que abarca aquellas obras de Borges, que aparecieron por primera vez en publicaciones periódicas. Lamentablemente llega solamente hasta 1956. Hasta donde sé, nadie ha compilado lo que Borges siguió publicando en distintos medios, ninguno de sus trabajos. En esa índice, de "Manual de zoología fantástica", se mencionan dos artículos, "Los animales esféricos" y "Los animales de los espejos". Aparecieron en la revista de la Universidad de México.

Otro ejemplo que quería dar, fue una noche que pasé conversando con César Tiempo, en el mismo hotel Italia, sobre distintas cosas. A Tiempo, como a Carlos Mastronardi, le gustaba vivir la noche más que el día, durante esa larga charla, inolvidable, hablamos de lo que Borges en Lilith decía:

"Porque antes de Eva fue Lilith, se lee en un texto hebreo. Su leyenda inspiró al poeta inglés Dante Gabriel Rossetti (1728-1882) la composición de Eden Bower. Lilith era una serpiente; fue la primera esposa de Adán y le dio glittering sons and radiant daughters (hijos resplandecientes e hijas radiantes). Dios creó a Eva, después; Lilith, para vengarse de la mujer humana de Adán, la instó a probar el fruto prohibido y a concebir a Caín, hermano y asesino de Abel. Tal es la forma primitiva del mito, seguida por Rossetti. A lo largo de la Edad Media, el influjo de la palabra layil, que en hebreo vale por noche, fue transformándolo. Lilith dejó de ser una serpiente para ser un espíritu nocturno. A veces es un ángel que rige la generación de los hombres; otras es demonios que asaltan a los que duermen solos o a los que andan por los caminos. En la imaginación popular suele asumir la forma de una alta mujer silenciosa, de negro pelo suelto".

César Tiempo, que tenía un extraordinario sentido del humor, hizo una pequeña narración la historia de Lilith. Sin duda (me decía Tiempo) era más bella que Eva. Tanto es así, que los hijos que tuvieron no figuran —creo— en ningún lado. Algo le vio Adán a Eva, pues abandonó a Lilith. Tiempo jugaba en su narración sobre esta historia de pasiones, y posiblemente de serpientes, que ocurría en el paraíso terrenal. Tenía mucho de terrenal y bastante poco de paraíso.

Estos dos hechos podría sumar otros que nunca conté, mi charlas con Raúl Gustavo Aguirre, con Hugo Gambini, con Joaquín Gómez Baz, con César Fernández Moreno, con Ernesto Sábato, o con Cayetano Córdoba Iturburu. Hay otras cosas que quisiera contar de lo ocurrido antes que cumpliera los setenta y ocho, pienso hacerlo en una próxima vez.