Miércoles 23 de Septiembre de 2015
Una vieja canción de Arjona referida a los inmigrantes negros dice: "Si la luna suave se desliza sobre cualquier cornisa sin permiso alguno, porque el mojado precisa, demostrar con visa que no es de Neptuno". El número de personas de color negro que morirán ahogadas en el Mediterráneo en un intento desesperado por conseguir una mejor vida en Europa se multiplicará por diez en un solo año. El año pasado, unas 220.000 personas cruzaron el Mediterráneo desde las costas del norte de África y se estima que al menos 3.500 de ellas fallecieron en el intento, la mayoría ahogada. A pocas semanas de que unos 400 inmigrantes negros africanos fallecieran en el mar Mediterráneo intentando llegar a Europa, un barco abarrotado de refugiados e inmigrantes negros, desesperados por encontrar una mejor vida se hundió y protagonizó el peor naufragio de la historia con cerca de 700 muertos. El 3 de octubre de 2013 en el naufragio Lampedusa murieron ahogados 368 inmigrantes negros. Un año y medio después, la tragedia se repite y, según Acnur, volverá a suceder este verano si no se pone remedio. La migración no es para nada una novedad, pero muy lastimosamente se necesitó la foto de un niño caucásico ahogado, para mover algunos estamentos de la vergonzosa comunicación mundial. Todo hace entender que mientras sean negros africanos los hambrientos desesperados que huyen, muriendo de a miles en busca de un mejor porvenir, todo parece normal, o al menos no causa el impacto mundial de un blanco en las mismas circunstancias. Mucho se puede hacer, poco se hace, pero en la medida que la prensa se haga eco y busque culpables sólo cuando un caucásico aparece lamentablemente muerto, demuestran ser tan hipócritamente culpables como aquellos que tienen al humano negro, como una especie no deseada.
Norberto Ivaldi