La mentira tiene patas cortas
Escuchando atentamente las palabras de la presidente de los argentinos, luego de alegrarme de que por fin se diera cuenta de que los "Ni Ni" necesitaban desde hace muchos años que comenzaran a hacer...

Martes 28 de Enero de 2014

Escuchando atentamente las palabras de la presidente de los argentinos, luego de alegrarme de que por fin se diera cuenta de que los "Ni Ni" necesitaban desde hace muchos años que comenzaran a hacer algo por ellos, me extrañó su referencia a la mentira. La mentira, tan vieja como la humanidad, lleva implícita dos personajes. Los que la expresan y los que la creen. Si no, moriría por sí sola. El hecho de que exista desde siempre no debería llevarnos a la resignación, como si fuera un mandato divino. Quizás alguna vez en la evolución humana se diluya. Pero mientras tanto, existe. Por lo que considero que debemos estar muy atentos, porque nunca sabemos de dónde proviene. Puede llegarnos de nuestros afectos más preciados, u otros más alejados, la televisión, la radio, los diarios, un amigo, un familiar, un gobernante, un delincuente. Habita entre nosotros y ataca a los más distraídos. Soy parte del pueblo. Y la verdad es que no soy tan estúpida como para tragarme las mentiras a las que se refería la primera mandataria. Me parece que la mayoría de mis conciudadanos tampoco lo son. Venimos sufriendo mucho los argentinos en general, y si bien eso es penoso, nos ayuda a crecer y madurar. Charlando con un peatón, con un taxista, con personas en la cola de algún banco, o un supermercado, etc., podemos comprobarlo. No me parece que tengamos un pueblo de tontos. Y, como decían los abuelos, "las mentiras tienen patas cortas", por lo que creo que el mentiroso solito se está poniendo en evidencia.

Edith Michelotti